La norma existe, pero no siempre se respeta
En Argentina, la Ley Nacional de Tránsito 24.449 establece que en las rotondas la prioridad de paso la tiene el vehículo que ya se encuentra circulando por ella. Quien ingresa debe reducir la velocidad y ceder el paso. La regla no admite interpretaciones, pero en la práctica sucede lo contrario.
Según una encuesta difundida por Infobae, el 65% de los conductores argentinos no sabe con certeza quién tiene la prioridad en una rotonda. Apenas el 45% respondió correctamente que el paso corresponde a quien ya está dentro de la misma. Este dato expone una falla básica en la comprensión de una norma clave para la seguridad vial.
¿Qué tan bien manejamos realmente?
Conducir no es solo saber acelerar, frenar o girar el volante. El dominio técnico del vehículo es indispensable, pero no suficiente para circular de manera segura en la vía pública.
Saber manejar implica interpretar el entorno, respetar señales, anticiparse a los movimientos de otros conductores y tomar decisiones responsables en pocos segundos. En las rotondas, la falta de atención y la costumbre de “mandarse” generan situaciones de tensión que podrían evitarse con una lectura correcta del tránsito.
Especialistas en seguridad vial advierten que muchos conductores aprueban el examen para obtener la licencia, pero luego no incorporan las normas como hábitos reales de conducción.
Atención, distracción y sobreconfianza
La conducción diaria suele estar atravesada por apuros, estrés y distracciones. El celular, la charla con acompañantes o la sensación de “yo paso primero” influyen en decisiones erróneas.
En el caso de las rotondas, ingresar sin ceder el paso suele responder más a la sobreconfianza que al desconocimiento. El problema es que esa conducta no solo pone en riesgo al propio conductor, sino también a quienes circulan correctamente.
Ética vial y empatía: las grandes ausentes
Uno de los puntos más delicados del tránsito argentino es la dificultad para admitir errores. Cuando un conductor se equivoca y otro se lo señala, la reacción más común no es el reconocimiento, sino el enojo.
La conducción también es un acto social. Requiere empatía, respeto y la comprensión de que compartir la calle implica ceder en determinados momentos. Sin embargo, una encuesta citada por Infobae indica que el 73% de los conductores considera que muchas infracciones forman parte de “costumbres” arraigadas al manejar.
Esta naturalización del error erosiona la ética vial y debilita la convivencia en el tránsito.
Ceder el paso: una regla simple con impacto real
Está demostrado que cuando las rotondas son correctamente utilizadas, los siniestros viales disminuyen de manera significativa. Estudios internacionales señalan que este tipo de intersecciones puede reducir los choques totales hasta en un 39% y los accidentes con heridos en más de un 70%, siempre que se respeten las prioridades.
El problema, entonces, no es la rotonda, sino la forma en que los conductores se relacionan con ella.
Una cuestión cultural, más que técnica
Respetar la prioridad de paso no es solo cumplir la ley: es aceptar que el tránsito funciona mejor cuando cada uno hace lo que corresponde. Ceder no es perder, es ordenar la circulación y evitar conflictos innecesarios.
Reconocer errores, manejar con atención y aplicar empatía al volante son claves para mejorar la seguridad vial. Porque manejar bien no es solo saber conducir un vehículo, sino entender que la calle es un espacio compartido.
Fuentes consultadas
Ley Nacional de Tránsito 24.449 – Argentina
Agencia Nacional de Seguridad Vial
Infobae, encuestas sobre conocimiento de normas viales
Estudios internacionales sobre seguridad en rotondas
Por: D.S