Hay fotos que valen más que mil declaraciones juradas y las redes sociales no perdonan. En las últimas horas, estallaron los memes y las ironías al comparar dos imágenes que retratan la asombrosa evolución de Manuel Adorni, pasando de ser un contador "gasolero" a un sofisticado funcionario con gustos de primer nivel.
En la primera postal, se lo ve a un Adorni mucho más joven, tuitero de ley, en remera y alpargatas, haciendo malabares para prender el fuego en una parrilla de lo más humilde, en un fondo que parece estar a medio construir. Era la época del asado "con la suya".
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Entre risas y citaciones judiciales
Pero más allá de la humorada y el contraste visual, la situación de Adorni no es para nada graciosa en Tribunales. La oposición, con el impulso de legisladores como Esteban Paulón, viene cuestionando lo que denominan una "omisión sistemática" de bienes en sus presentaciones ante la Oficina Anticorrupción.
Al parecer, el vocero presidencial se habría escudado frecuentemente en los "anexos reservados" para evitar dar detalles sobre propiedades a nombre de su cónyuge o sobre el origen de los fondos para sus costosos viajes familiares.
Los números que maneja la Justicia son, cuanto menos, curiosos: mientras declaró un patrimonio de $107,9 millones al cierre de 2024, sus deudas informadas superaban los US$ 725.000, una brecha millonaria que la fiscalía investiga como posible enriquecimiento ilícito y falsificación de documentos públicos.
Fiel a su estilo, Adorni salió al cruce calificando las denuncias como "operetas políticas" y defendiendo la transparencia de sus cuentas. Sin embargo, las dudas persisten tras conocerse que habría puesto en venta un departamento en La Plata —originalmente declarado como donación—, en medio de un escrutinio sobre un crecimiento patrimonial que habría superado el 500% desde su ingreso a la función pública.