Un joven de 23 años contó que todo comenzó cuando prestó su cortauñas por apenas un instante. Una semana después, empezó a notar síntomas extraños: picazón, mal olor y una pequeña mancha blanca en la uña del dedo gordo. Lo que al principio pareció algo menor se extendió rápidamente hasta que la uña se engrosó y se volvió dolorosa. Finalmente, un dermatólogo confirmó el diagnóstico: infección por hongos transmitida por el uso compartido de un objeto personal.
Los especialistas explican que los hongos pueden sobrevivir en piel, sudor, uñas, superficies húmedas y en cualquier herramienta que tenga contacto directo con el cuerpo. Compartir elementos como cortauñas implica, sin darse cuenta, compartir sudor, bacterias, hongos, piel muerta e incluso microheridas.
Objetos personales que nunca deben compartirse, según los dermatólogos:
Cortaúñas
Rastrillos
Pinzas
Toallas
Jabones sólidos
Limas de uñas
Maquillaje (sobre todo de ojos)
Audífonos intrauditivos
Tijeras de uñas o vello
También recomiendan mantener un kit personal exclusivo, desinfectar las herramientas después de cada uso, evitar compartir toallas o sandalias y actuar rápidamente ante cualquier mancha blanca o amarilla que aparezca en las uñas.
El caso del joven dejó una enseñanza simple pero crucial: un descuido mínimo puede derivar en una infección que tarda meses en curarse.