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Por qué muchas personas se sienten agotadas al comenzar el año, según la ciencia

Un estudio sugiere que el cansancio que aparece con la vuelta a la rutina no siempre se explica por dormir poco, sino también por factores genéticos que influyen en cómo el cuerpo gestiona la energía y el estrés.

Para muchas personas, el año no comienza realmente el 1 de enero sino en marzo, cuando terminan las vacaciones, regresan las obligaciones laborales y se reorganiza la rutina familiar. En ese contexto aparecen el cansancio, la falta de energía y las dificultades para concentrarse, incluso en quienes cumplen con las ocho horas de sueño recomendadas.

Según diversos estudios científicos, la fatiga persistente no siempre está vinculada únicamente al descanso, sino que también puede tener relación con factores genéticos que influyen en la forma en que el organismo procesa el estrés y recupera energía.

Actualmente, los test genéticos pueden analizar hasta 700 mil variantes del ADN, lo que permite identificar predisposiciones a problemas como la fatiga neuromuscular o la inflamación posterior al esfuerzo físico, condiciones que afectan directamente la capacidad de recuperación luego de jornadas intensas de trabajo o responsabilidades familiares.

 

El rol de la genética en el cansancio

Entre las conclusiones que aportan estas investigaciones aparece la posibilidad de que el cansancio crónico y la falta de concentración estén vinculados con una menor absorción de micronutrientes, como magnesio y vitaminas B12, B6 y D.

Estos nutrientes cumplen un papel clave en el funcionamiento de las mitocondrias, estructuras celulares responsables de producir la energía que utilizan las células del cuerpo. Cuando su funcionamiento se ve afectado, la sensación de agotamiento puede aparecer incluso sin grandes esfuerzos físicos.

Los especialistas señalan que cada organismo procesa los nutrientes de manera diferente, lo que explica por qué algunas personas necesitan mayor ingesta o suplementación para mantener niveles adecuados.

 

El café y la respuesta del organismo

Ante el cansancio de la vuelta a la rutina, muchas personas recurren al consumo de café para sostener el ritmo diario. Sin embargo, la genética también influye en cómo reacciona cada organismo a la cafeína.

En algunos casos, ciertas variantes genéticas pueden prolongar sus efectos en el cuerpo, lo que provoca síntomas como ansiedad, irritabilidad o dificultades para dormir si el consumo no se regula adecuadamente.

 

Los riesgos de dormir poco

Más allá de los factores genéticos, la falta de sueño sigue siendo un problema importante. La presión por cumplir con las exigencias laborales o personales puede llevar a descansar menos de lo necesario, algo que también tiene consecuencias.

De acuerdo con datos de la National Sleep Foundation, cerca del 21% de los accidentes de tránsito están relacionados con la somnolencia, ubicándose entre las principales causas después del alcohol y las distracciones al volante.

Frente a este escenario, los especialistas señalan que comprender cómo funciona cada organismo puede ser clave para mejorar el bienestar. Más allá de soluciones rápidas o dietas genéricas, conocer las necesidades individuales permite tomar decisiones más adecuadas para mantener la energía y la salud a lo largo del año.

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