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Por qué los argentinos saludan con un beso y cuál es su origen

Es un gesto cotidiano que forma parte de la vida social del país, pero su historia se remonta a influencias culturales y cambios en las formas de relacionarse. Cómo surgió esta costumbre y por qué sigue vigente.

Para millones de argentinos, saludar con un beso en la mejilla es un acto tan natural que pocas veces se cuestiona. Ocurre entre familiares, amigos, compañeros de trabajo e incluso entre personas que recién se conocen. Sin embargo, esta costumbre, que sorprende a muchos extranjeros, tiene un origen histórico y cultural que fue moldeando una de las formas de saludo más características del país.

Aunque no existe una única explicación, especialistas en historia y antropología coinciden en que la tradición combina influencias europeas con hábitos sociales que se consolidaron en la Argentina a lo largo de los siglos.

Una costumbre con raíces europeas

El beso como forma de saludo existe desde hace siglos en distintas culturas del mundo. En Europa, especialmente en países como España, Italia y Francia, era habitual que familiares y personas cercanas se saludaran con un beso en la mejilla como una demostración de afecto, confianza y cercanía. Entre fines del siglo XIX y principios del XX, la llegada de millones de inmigrantes europeos contribuyó a incorporar esas costumbres a la vida cotidiana argentina, donde terminaron mezclándose con las tradiciones locales.

Una forma de expresar cercanía

A diferencia de otros países donde predomina el apretón de manos o una inclinación de cabeza, en Argentina el beso pasó a representar un gesto de cordialidad. No necesariamente implica una relación íntima o familiar. Con el tiempo, se convirtió en una manera habitual de romper la formalidad y generar un trato más cercano. Por eso es común que dos personas se saluden con un beso incluso durante una primera presentación, especialmente en ámbitos sociales.

Las formas de saludo también cambiaron con el paso del tiempo. Durante la pandemia de COVID-19, por ejemplo, el beso fue reemplazado temporalmente por saludos a distancia, choques de puños o de codos para reducir el riesgo de contagio. Sin embargo, una vez superadas las restricciones sanitarias, gran parte de la población retomó esta costumbre, lo que demuestra el fuerte arraigo cultural que tiene en el país.

¿En todos los países se saluda igual?

No. Las formas de saludo varían según la cultura.

En algunos países europeos se utilizan dos o incluso tres besos en la mejilla. En Japón, la inclinación del cuerpo es la manera tradicional de demostrar respeto. En Estados Unidos suele predominar el apretón de manos o un abrazo entre personas con mayor confianza.

Estas diferencias culturales explican por qué muchos turistas se sorprenden cuando visitan Argentina y descubren que el beso forma parte de la vida cotidiana, incluso en ámbitos laborales o entre personas que apenas se conocen.

Más allá de su origen, el saludo con un beso terminó convirtiéndose en una expresión de cercanía, hospitalidad y calidez, rasgos que suelen asociarse con la forma de relacionarse de los argentinos.

Aunque las costumbres evolucionan con el tiempo, este gesto continúa siendo una de las características más reconocibles de la vida social en el país y una tradición que sigue sorprendiendo a quienes llegan desde culturas donde el contacto físico durante un saludo es mucho menos frecuente.

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