Los huevos forman parte de la alimentación diaria de millones de personas y suelen conservarse automáticamente en la heladera. Sin embargo, algunos especialistas en gastronomía sostienen que esa práctica no siempre es la más adecuada y que existen aspectos clave para mantener este alimento en buenas condiciones.
El reconocido chef español Jordi Cruz explicó que, aunque las bajas temperaturas pueden prolongar la vida útil del huevo, también pueden afectar una de sus principales barreras naturales de protección cuando existen cambios bruscos de temperatura.
La función de la cutícula del huevo
Cada huevo posee una fina película llamada cutícula, una capa natural que recubre la cáscara y actúa como defensa frente a bacterias y otros microorganismos.
Según Cruz, cuando un huevo pasa constantemente del frío al calor —por ejemplo, al sacarlo de la heladera y dejarlo sobre la mesada— puede producirse condensación sobre la cáscara. Esa humedad favorece que los microorganismos atraviesen la protección natural.
Por ese motivo, el chef recomienda conservar los huevos en un lugar fresco, seco y alejado de la luz directa, siempre que las condiciones ambientales sean adecuadas y la cadena de conservación no se vea interrumpida.
¿Conviene lavar los huevos?
Otra duda frecuente tiene que ver con la limpieza.
El cocinero aconseja no lavar los huevos antes de guardarlos, ya que esa práctica elimina la cutícula protectora. Lo recomendable es limpiarlos únicamente en el momento en que vayan a utilizarse.
Para hacerlo, basta con agua y, si se desea, unas gotas de vinagre. Luego deben secarse y cocinarse de inmediato.
Comprar huevos en cantidades moderadas. Consumir primero los más antiguos. Evitar golpes o fisuras en la cáscara. Manipularlos siempre con las manos limpias. Mantener una buena higiene en la cocina durante su preparación.
Es importante tener en cuenta que las recomendaciones sobre la conservación de los huevos pueden variar según el país. En algunos lugares se comercializan sin refrigeración porque conservan su cutícula natural, mientras que en otros deben mantenerse en frío debido al proceso de lavado industrial al que son sometidos antes de llegar al consumidor.
Por eso, además de seguir buenas prácticas de manipulación, siempre es aconsejable respetar las indicaciones de conservación que figuran en el envase y las recomendaciones de las autoridades sanitarias de cada región.
Aplicar estos cuidados ayuda a mantener la calidad del alimento y a reducir el riesgo de contaminación, permitiendo disfrutar de uno de los productos más versátiles y nutritivos de la cocina cotidiana.
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