“Merlín the pig” se convirtió en el cerdo con más seguidores de Instagram, alcanzando más de 1,1 millones de fans, según registros del Guinness World Records.
Su popularidad no se debe solo a su apariencia, sino a una habilidad que sorprendió a millones de usuarios: puede “comunicarse” mediante botones que emiten sonidos.
Durante los últimos cuatro años, su dueña, Mina Alali, lo entrenó para responder a distintos comandos presionando botones con su hocico, logrando una interacción que se volvió viral en redes sociales.
Cada botón reproduce palabras o frases como “sí”, “no”, “tengo hambre” o “estoy enojado”, lo que genera situaciones cotidianas y contenidos que son compartidos por millones de personas.
El fenómeno convirtió a Merlin en una de las mascotas más populares de internet, combinando ternura, curiosidad y un formato innovador de comunicación animal que sigue captando la atención global.