Instagram dejará de ofrecer cifrado de extremo a extremo en sus mensajes directos a partir del 8 de mayo, una decisión que generó fuerte controversia entre usuarios y especialistas en privacidad digital.
Esta tecnología, que protege el contenido para que solo pueda ser leído por el emisor y el receptor, ya es habitual en otras plataformas del mismo grupo, como WhatsApp. Sin embargo, en el caso de Instagram, Meta decidió dar marcha atrás con su implementación.
Desde la compañía explicaron que uno de los principales motivos es que este sistema genera un “punto ciego” que dificulta la detección de actividades delictivas, ya que impide el acceso a los mensajes incluso en situaciones que requieren intervención, como investigaciones judiciales o casos de riesgo.
Además, señalaron que la función tenía un uso limitado dentro de la aplicación, ya que no estaba activada por defecto y debía habilitarse manualmente. En ese sentido, indicaron que quienes deseen mantener comunicaciones cifradas pueden optar por otras plataformas del grupo.
La decisión se da en un contexto complejo para Meta, que recientemente enfrentó sanciones judiciales en Estados Unidos. En uno de los casos, fue multada con 375 millones de dólares por no proteger adecuadamente a menores de edad, mientras que en otro fallo fue considerada responsable, junto a YouTube, de fomentar conductas adictivas en jóvenes.
A esto se suma una demanda colectiva que cuestiona la efectividad real del cifrado en sus aplicaciones, al sostener que la empresa contaría con mecanismos internos para acceder a los mensajes en determinadas circunstancias.
La eliminación de esta herramienta reaviva así el debate sobre el equilibrio entre privacidad y seguridad en las plataformas digitales, en un escenario donde crece la presión sobre las grandes tecnológicas.