Un caso tan increíble como real sacudió a España y dejó en evidencia graves fallas administrativas. Joaquín García, empleado de una planta de tratamiento de agua en Cádiz, dejó de asistir a su trabajo durante casi seis años… pero continuó cobrando su sueldo con total normalidad.
La situación se sostuvo en el tiempo debido a un error de supervisión: distintas áreas se atribuían entre sí la responsabilidad de controlar sus tareas, lo que derivó en que, en la práctica, nadie verificara su presencia ni desempeño laboral.
El insólito hecho salió a la luz de manera inesperada, cuando García fue propuesto para recibir un reconocimiento por su antigüedad. Ese proceso activó una revisión interna que terminó revelando la irregularidad: hacía años que no se presentaba a trabajar.
El caso llegó a la Justicia, donde se determinó que debía abonar una multa proporcional al dinero percibido durante ese período. Sin embargo, debido a limitaciones legales, no fue posible exigirle la devolución total de lo cobrado.
Más allá de lo llamativo del episodio, el caso se convirtió en un ejemplo concreto de cómo la falta de control, coordinación y comunicación dentro de una organización puede derivar en situaciones tan insólitas como esta.