Una situación poco habitual sorprendió a quienes esperaban el colectivo en La Rioja, cuando un chofer cerró la puerta justo antes de que un pasajero vinculado al movimiento therian, vestido con un llamativo disfraz de gallina, pudiera subir. Según testigos, la acción provocó sorpresa y algunas risas entre los presentes.
El episodio generó opiniones divididas: algunos pasajeros defendieron la decisión del chofer, argumentando que el disfraz podía causar incomodidad o dificultar el normal desarrollo del viaje. Otros consideraron la medida exagerada y sin motivo suficiente para impedir el ingreso del pasajero. “Cansado de esta gente rara”, manifestó.
El hecho se convirtió rápidamente en tema de debate sobre los límites, la convivencia en espacios públicos y la tolerancia hacia expresiones poco convencionales, reflejando la diversidad de opiniones ante situaciones llamativas en el transporte urbano.