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Harvard revela los mejores consejos para perder el miedo al ejercicio

Sentir inseguridad al iniciar una rutina de movimiento es más frecuente de lo que parece. Especialistas explican cómo ganar confianza con cambios progresivos que favorecen el bienestar físico y mental sin asumir riesgos innecesarios.

Comenzar una rutina de actividad física no siempre resulta sencillo. Para muchas personas, el temor a sufrir una lesión, caerse o no estar preparadas físicamente se convierte en una barrera que retrasa el inicio de un estilo de vida más saludable. Sin embargo, especialistas de la Escuela de Medicina de Harvard sostienen que ese miedo puede superarse con estrategias simples y progresivas.

Aunque el ejercicio ofrece beneficios ampliamente demostrados para el organismo, quienes llevan una vida sedentaria, tienen sobrepeso, son mayores de 50 años o atravesaron malas experiencias deportivas suelen experimentar inseguridad al momento de empezar.

El miedo puede convertirse en un obstáculo para la salud

Diversas investigaciones indican que el temor a lesionarse no solo limita la práctica de actividad física, sino que también puede influir en otros aspectos del bienestar.

Estudios recientes observaron que las personas con mayor preocupación por sufrir lesiones tendían a obtener peores resultados en programas de descenso de peso y presentaban niveles más elevados de ansiedad, síntomas depresivos y somnolencia.

Los especialistas advierten que este escenario puede generar un círculo difícil de romper: el miedo lleva a evitar el movimiento, el sedentarismo aumenta los problemas de salud y esa pérdida de condición física alimenta nuevamente la inseguridad.

¿Por qué vale la pena mantenerse activo?

La evidencia científica coincide en que incorporar actividad física de forma habitual ayuda a prevenir numerosas enfermedades y mejora la calidad de vida.

Entre sus principales beneficios se destacan:

Reduce la presión arterial. Ayuda a controlar la glucosa en sangre. Disminuye el colesterol LDL. Favorece un peso saludable. Incrementa la masa muscular. Fortalece los huesos. Mejora el descanso. Reduce el riesgo de ansiedad y depresión. Disminuye la probabilidad de caídas. Favorece la autonomía en edades avanzadas. Además, desarrollar masa muscular aumenta el gasto energético del organismo y contribuye al control del apetito.

Los consejos de Harvard para empezar sin miedo

La doctora Beth Frates, profesora de la Escuela de Medicina de Harvard, recomienda comenzar con objetivos pequeños y alcanzables para generar confianza.

Entre las principales sugerencias figuran:

No es necesario realizar entrenamientos intensos desde el primer día. Una buena alternativa consiste en reducir el tiempo sentado y levantarse con mayor frecuencia durante la jornada.

Caminar apenas dos minutos cada media hora puede representar un primer paso para quienes llevan mucho tiempo sin hacer actividad física. Si existe temor a perder el equilibrio o sufrir una caída, resulta útil caminar acompañado por un familiar o un amigo que transmita seguridad.

Otra posibilidad es participar en grupos de actividad física supervisada, donde profesionales puedan orientar los ejercicios. Ante dudas o limitaciones físicas, Harvard recomienda consultar con un médico o un fisioterapeuta para recibir un plan adaptado a las necesidades de cada persona y mejorar aspectos como el equilibrio, la movilidad y la fuerza.

No todas las personas disfrutan del mismo tipo de ejercicio. Encontrar una actividad agradable aumenta las posibilidades de sostener el hábito en el tiempo.

Algunas opciones son:

Caminar. Natación. Aeróbic acuático. Bicicleta fija. Bailar. Ciclismo. Actividades adaptadas para personas con movilidad reducida.

El ejercicio también ayuda a prevenir lesiones

Aunque muchas personas evitan moverse por miedo a lastimarse, los especialistas sostienen que ocurre exactamente lo contrario. Mantener una rutina de actividad física fortalece los músculos, mejora el equilibrio, aumenta la coordinación y reduce el riesgo de sufrir caídas, especialmente en adultos mayores.

De acuerdo con Harvard, realizar ejercicios de manera regular puede disminuir en más de un 20% la probabilidad de caídas, además de favorecer una mayor independencia y una mejor calidad de vida.

Los expertos coinciden en que no hace falta convertirse en deportista de un día para otro. Comenzar con movimientos sencillos, respetar los propios tiempos y elegir actividades que resulten agradables permite ganar confianza y transformar el ejercicio en un hábito sostenible.

Superar el miedo al movimiento no solo facilita el cuidado del cuerpo, sino que también aporta beneficios para la salud mental y contribuye a mantener una vida más activa y saludable a largo plazo.

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