Un caso de mala praxis médica derivó en una condena civil luego de que se comprobara que a una mujer le dejaron una gasa en el abdomen tras una cesárea, situación que le generó complicaciones de salud, reiteradas intervenciones quirúrgicas y consecuencias que persisten hasta hoy.
El hecho se remonta a diciembre de 2016, cuando la paciente dio a luz mediante una cesárea programada en un sanatorio privado. Tras la operación recibió el alta médica dos días después, aparentemente sin signos de alerta.
Con el correr del tiempo, su estado de salud comenzó a deteriorarse y acudió a una guardia por un cuadro que incluía vómitos, dolor abdominal, distensión, cefalea e hipotensión. Según consta en la denuncia, en esa consulta solicitó estudios de mayor complejidad, pero no se los realizaron y fue enviada nuevamente a su domicilio.
La persistencia de los síntomas obligó a nuevas evaluaciones médicas que finalmente permitieron detectar el cuerpo extraño, lo que derivó en intervenciones quirúrgicas posteriores y en un proceso de recuperación prolongado.
Tras el análisis del caso, la Justicia determinó la responsabilidad de la médica que intervino en la cirugía, del sanatorio donde se practicó y de la empresa de medicina prepaga, al considerar que existió una cadena de fallas en la atención.
A casi diez años del episodio, la mujer continúa con secuelas físicas, motivo por el cual se dispuso una indemnización en su favor, cerrando un largo proceso judicial que puso nuevamente en debate los controles y protocolos en prácticas quirúrgicas.