Las celebraciones de fin de año suelen estar asociadas a reuniones familiares, brindis y momentos de alegría, pero también representan un período en el que se incrementan los accidentes que pueden comprometer seriamente la salud visual. Especialistas advierten que muchos de estos episodios podrían evitarse con mayor información y prevención.
El ojo es una de las estructuras más sensibles del cuerpo y, durante las Fiestas, queda expuesto a múltiples riesgos. Entre los más frecuentes se encuentran los traumatismos causados por pirotecnia, corchos de bebidas espumantes y accidentes domésticos derivados de distracciones propias de los festejos.
Si bien el uso de fuegos artificiales se redujo en los últimos años, continúa siendo una de las principales causas de lesiones oculares en esta época. Incluso los productos habilitados pueden provocar daños severos si no se utilizan correctamente. Por ello, se recomienda emplear únicamente pirotecnia autorizada, evitar artefactos caseros, mantener distancia de seguridad y que su manipulación quede siempre a cargo de adultos responsables.
Otro peligro habitual, muchas veces subestimado, es la apertura de botellas de bebidas espumantes. El corcho puede salir despedido a gran velocidad y generar lesiones graves en los ojos. Especialistas aconsejan no apuntar la botella hacia el rostro, sujetar firmemente el corcho y realizar la apertura de manera lenta, orientándola hacia un lugar seguro.
Durante las reuniones también se incrementan los accidentes en el hogar, especialmente entre niños, por el uso de cuchillos, tijeras, juguetes u objetos que pueden lanzar proyectiles. Supervisar el juego, contar con buena iluminación y evitar herramientas improvisadas son medidas clave para reducir riesgos.
Ante cualquier golpe o lesión ocular, los especialistas insisten en no minimizar la situación. No se debe frotar ni presionar el ojo, ni aplicar medicamentos sin indicación médica. Tampoco intentar retirar objetos incrustados. La recomendación es cubrir suavemente la zona afectada y acudir de inmediato a una guardia oftalmológica.
La atención rápida y adecuada puede ser determinante para evitar secuelas permanentes. Con simples gestos de prevención, es posible disfrutar de las Fiestas sin poner en riesgo la visión.