La falsa noticia sobre la supuesta muerte de Jorge Messi, padre del capitán de la Selección Argentina, fue apenas la chispa. Lo que vino después fue una discusión mucho más profunda y necesaria sobre el presente de la comunicación, el rol de las redes sociales, el fenómeno de los streamings y la creciente confusión entre informar, opinar y simplemente hablar.
El debate se desarrolló este jueves en Primera Hora, el programa conducido por Víctor Gauna y Nancy Urquiza por LV11, y tuvo como protagonistas a los periodistas Xavier Ferrera Peña y Ariel Sequeira, quienes aportaron experiencia, autocrítica y una mirada descarnada sobre el estado actual del oficio.
Todo comenzó con una pregunta simple: ¿cómo es posible que una noticia falsa sobre la muerte de una persona se propague a una velocidad extraordinaria sin que prácticamente nadie se detenga a verificarla?
Para Ferrera Peña, el problema va mucho más allá de quien emitió el mensaje.
—“Nos sorprendemos porque Florencia Peña dio por muerto al papá de Lionel Messi. Y no nos preguntamos qué es Florencia Peña. Florencia Peña es actriz. No es comunicadora. Entonces el problema trasciende a Florencia Peña. El problema se instala en el corazón de las sociedades que son replicantes”, afirmó.
La frase marcó el tono de toda la conversación.
No se trataba solamente de analizar un error puntual.
Se trataba de discutir una cultura donde millones de personas comparten, comentan y reproducen contenidos sin preguntarse si son verdaderos.
Ferrera Peña incluso recordó una frase del filósofo italiano Umberto Eco para describir el fenómeno.
—“Yo iba a titular la columna de otra forma. La invasión de los idiotas. Es una frase que le tomé prestada a Umberto Eco.”
La velocidad derrotó a la verificación
Ariel Sequeira coincidió en la gravedad del episodio, aunque eligió enfocarse en otro aspecto: la pérdida de los códigos básicos del periodismo.
—“Estamos hablando de la vida de una persona. Ese es el primer alerta que se pone cuando trabajás en un medio de comunicación.”
A partir de allí recordó cómo se trabajaba cuando ambos comenzaron en el oficio.
—“Cuando nosotros empezamos en el periodismo no existían internet, los teléfonos celulares, el correo electrónico ni las redes sociales. Conseguir información verídica era muchísimo más difícil y llevaba muchísimo más tiempo. Sin embargo había algo que no se negociaba: una noticia de semejante magnitud no podía publicarse sin dos o tres fuentes que la confirmaran.”
La comparación fue inevitable.
Hoy existen buscadores, bases de datos, archivos digitales, inteligencia artificial, redes sociales y múltiples herramientas para contrastar información en segundos.
Sin embargo, los errores se multiplican.
—“Hoy no hay excusa para matar a alguien que está vivo”, disparó Ferrera Peña.
El paraíso de los replicantes
Uno de los conceptos más repetidos durante la charla fue el de los “replicantes”.
Ferrera Peña sostuvo que las redes sociales terminaron convirtiéndose en una gigantesca máquina de repetición donde millones de usuarios reproducen contenidos sin análisis previo.
—“Las masas replican sin preguntar aquello que a los periodistas se nos exige permanentemente: si la información está contrastada, si es objetiva, si está chequeada.”
Y agregó:
—“Vivimos rodeados de replicantes. Personas que no procesan, no verifican, no analizan. Solamente multiplican contenidos.”
Sequeira aportó una mirada complementaria.
—“Cuando una noticia me genera dudas voy a medios serios. Reviso diarios. Busco confirmar. El problema es que hoy mucha gente cree que todo lo que aparece en internet es verdad.”
La conclusión fue compartida.
La tecnología no es el problema.
El problema es el uso que se hace de ella.
—“Estamos usando las mejores herramientas de la peor manera”, sintetizó Sequeira.
¿Periodistas o tipeadores?
Uno de los momentos más picantes de la mañana llegó cuando la conversación giró hacia el ejercicio cotidiano del periodismo.
Víctor Gauna planteó cómo muchos jóvenes periodistas trabajan hoy desde una computadora, consumiendo información que circula en redes sociales sin salir a buscarla.
La respuesta de Ferrera Peña fue contundente.
—“La noticia está en la calle. No está en otro lado.”
Y profundizó:
—“La noticia está paredes afuera del Multimedio. Si estás esperando que la información llegue sola a tu correo electrónico o a tus mensajes privados, no sos periodista. Sos un tipeador.”
La frase generó asentimientos y abrió otra discusión de fondo: la diferencia entre producir información y administrar información producida por otros.
Porque, según coincidieron los participantes, el periodismo sigue dependiendo de la curiosidad, de la presencia física y del contacto directo con las fuentes.
No hay algoritmo capaz de reemplazar eso.
La crisis de la formación
Otro de los ejes del debate fue la enseñanza del periodismo.
Allí Ariel Sequeira fue particularmente crítico.
—“Me tocó conocer docentes que enseñaban periodismo y nunca habían escrito en un diario o trabajado en una radio. Ahí estamos cometiendo errores muy serios.”
Para el conductor de Actualidad Política, el oficio sigue teniendo una dimensión práctica imposible de aprender únicamente desde la teoría.
- La experiencia de una redacción.
- La presión de un cierre.
- La búsqueda de una primicia.
- La responsabilidad de una portada.
- La angustia de equivocarse.
Streaming no es sinónimo de periodismo
La aparición de nuevos formatos también ocupó buena parte de la conversación.
Los participantes coincidieron en que los streamings llegaron para quedarse.
Pero advirtieron sobre una confusión cada vez más frecuente.
—“Los streams no son nuevos modos de periodismo. Son herramientas para hacer periodismo”, sostuvo Ferrera Peña.
La afirmación abrió el debate sobre los nuevos comunicadores, influencers y conductores que alcanzan notoriedad gracias a las plataformas digitales.
Y allí apareció otra definición que dejó huella.
—“Para hacer periodismo hacen falta periodistas.”
Una frase sencilla.
Pero demoledora.
Porque detrás de ella subyace una discusión mucho más profunda: si la capacidad de llegar a una audiencia reemplaza o no la obligación de estar preparado para informar.
Una discusión necesaria
Durante más de treinta minutos, Víctor Gauna y Nancy Urquiza condujeron un intercambio cargado de ironías, anécdotas, críticas y definiciones lapidarias.
Hubo desacuerdos.
Hubo matices.
Hubo provocaciones.
Pero también una coincidencia central.
La tecnología seguirá avanzando.
Los formatos seguirán cambiando.
Las plataformas seguirán multiplicándose.
Lo único que no debería cambiar es la esencia del oficio.
Verificar antes de publicar.
Dudar antes de afirmar.
Contrastar antes de difundir.
Porque cuando una sociedad deja de distinguir entre información y entretenimiento, entre hechos y opiniones, entre periodistas y replicantes, la víctima no es solamente el periodismo.
La víctima es la verdad.
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