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Especiales Crisis financiera cotidiana

Endeudarse para sobrevivir: cuando pagar una cuenta genera otra deuda

Cada vez más argentinos recurren a créditos y tarjetas para cubrir gastos básicos, pero el alivio temporal puede transformarse en un ciclo de deuda difícil de romper.

En medio de la inflación y salarios que no alcanzan, endeudarse se ha convertido en una práctica cotidiana para muchas familias argentinas. Comprar alimentos, pagar servicios o cubrir imprevistos con tarjetas de crédito o préstamos personales puede ofrecer un alivio momentáneo, pero también tiene un alto costo: los intereses y cargos adicionales generan la necesidad de nuevas deudas para poder cumplir con los compromisos anteriores.

“El fenómeno de la ‘deuda que engendra deuda’ es cada vez más frecuente. Las personas toman un préstamo para pagar otro, y al poco tiempo terminan atrapadas en un ciclo que parece no tener fin”, explica Lucía Fernández, especialista en finanzas personales. Según la experta, este patrón tiene consecuencias no solo económicas, sino también psicológicas: “El estrés, la ansiedad y la sensación de pérdida de control afectan la salud mental y dificultan planificar a largo plazo”.

Para salir de este ciclo, los especialistas recomiendan varias estrategias:

Elaborar un presupuesto realista: anotar todos los ingresos y gastos permite identificar dónde se puede recortar y priorizar pagos esenciales.

Priorizar deudas con mayores intereses: pagar primero las deudas más costosas ayuda a reducir la carga financiera más rápidamente.

Evitar endeudarse para pagar otras deudas: es fundamental analizar si un nuevo crédito realmente resuelve el problema o solo lo traslada.

Buscar asesoramiento financiero: profesionales o programas de educación financiera pueden orientar sobre consolidación de deudas y alternativas de pago.

Ahorro de emergencia: aunque pequeño, un fondo para imprevistos ayuda a reducir la dependencia del crédito en situaciones urgentes.

“Endeudarse no siempre es negativo; puede ser una herramienta útil si se usa de manera planificada y responsable”, asegura Fernández. “El problema surge cuando la deuda deja de ser un recurso para resolver un problema puntual y se convierte en un círculo sin fin”.

Frente a este escenario, especialistas coinciden en la importancia de la educación financiera, la planificación y la toma de decisiones conscientes. Comprender cómo funcionan los créditos, leer la letra chica y pensar en el largo plazo son pasos clave para evitar caer en un ciclo que, más que aliviar, termina generando más tensión y compromiso financiero.

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