La historia de Perlita, una ovejera alemana que vive junto a su familia en la localidad de Maco, se conoció luego de que trascendiera en Santiago del Estero el caso de otro perro con enanismo. A partir de esa difusión, sus dueños decidieron contar su experiencia y llevar tranquilidad a quienes atraviesan situaciones similares.
“La verdad que nos tomó por sorpresa el diagnóstico”, relataron Lucas Véliz y Silvina Castillo, dueños de Perlita. En un primer momento, la llevaban al veterinario no solo para cumplir con el calendario de vacunas, sino porque la cachorra tenía dificultades para caminar y lloraba con frecuencia. Tras diversos estudios, se detectó que no se estaba desarrollando de manera normal.
Luego de un tratamiento prolongado, los profesionales confirmaron que Perlita presentaba enanismo y también hipotiroidismo congénito, una condición congénita por la cual hasta el día de hoy debe tomar medicación diaria para la tiroides. Además, realizó un tratamiento específico para fortalecer sus huesos y completar su desarrollo corporal.
“Nos habían dicho que iba a pasar la mayor parte del tiempo echada, pero hace cuatro años que estamos con ella y, gracias a Dios, hace una vida normal”, explicaron. Con el paso del tiempo, Perlita desarrolló correctamente sus orejas, mejoró notablemente la zona de la cadera y logró una buena estructura ósea.
Su alimentación también es controlada, con un balanceado alto en proteínas, acorde a sus necesidades. Hoy corre, juega, es muy activa y cumple un rol guardián dentro del hogar.
Perlita convive además con otros dos perros y un gatito, formando parte de una familia que destaca la importancia del compromiso, el seguimiento veterinario y el cuidado diario para garantizarle una buena calidad de vida, incluso en casos poco frecuentes que, según especialistas, pueden darse apenas uno en un millón.
Por: D.S / Redacción NDW