Una tragedia sacudió a Dallas, en Texas, luego de que Angel Rojas, un trabajador de 24 años, muriera tras quedar atrapado bajo una pesada bóveda funeraria mientras realizaba tareas en el cementerio Restland.
El dramático episodio ocurrió durante su jornada laboral, cuando la estructura cayó sobre su cuerpo, aplastándolo de la cintura hacia abajo y provocándole heridas de extrema gravedad.
En medio de la desesperante situación, y mientras aguardaba la llegada de los equipos de rescate, el joven logró enviar un emotivo mensaje de voz a su esposa, en el que le expresó su amor y su deseo de regresar a casa, palabras que hoy conmueven profundamente a su familia y a la comunidad.
Personal de emergencia trabajó durante más de 45 minutos utilizando herramientas hidráulicas especializadas y bolsas de aire para intentar liberarlo, pero pese a los esfuerzos, Rojas falleció poco después de ser trasladado al hospital.
El joven había aceptado ese empleo con el objetivo de sostener económicamente a su esposa y a su pequeño hijo, por lo que su muerte generó aún mayor impacto entre sus seres queridos.
Tras el fallecimiento, la familia presentó graves acusaciones contra la funeraria, señalando presunta negligencia laboral al asegurar que nunca debió haber sido asignado a manipular maquinaria pesada o mover estructuras de semejante peso sin supervisión ni asistencia adecuada.
El caso abrió un fuerte debate sobre las condiciones de seguridad en ciertos ámbitos laborales y sobre las responsabilidades empresariales en tareas de alto riesgo.