Mientras muchos asocian la jubilación con descanso y rutina tranquila, el japonés Shigeo Tokuda eligió un camino completamente distinto. Nacido en 1934 en Japón, llevó durante décadas una vida laboral convencional trabajando en una agencia de viajes, hasta que decidió dar un giro inesperado tras retirarse.
A los 70 años, Tokuda ingresó a la industria del cine para adultos, inicialmente como una experiencia aislada. Sin embargo, lo que parecía una participación esporádica se transformó en una carrera que se extendió por más de dos décadas, con cientos de producciones en su haber.
En 2017, con 82 años, aún continuaba activo frente a las cámaras, lo que le valió el reconocimiento como uno de los actores más veteranos del sector. Su trayectoria llamó la atención tanto dentro como fuera de Japón, no solo por lo inusual del caso, sino por el desafío que implicó a los estereotipos vinculados con la edad.
Consultado en distintas entrevistas a lo largo de su carrera, Tokuda atribuyó su vitalidad a mantenerse activo, cuidar su alimentación y, según comentó en tono distendido, consumir huevos con frecuencia para conservar energía.
Más allá de lo polémico que pueda resultar su elección profesional, su historia reabrió el debate sobre los límites impuestos por la edad y la idea de que existe un momento “correcto” para comenzar una nueva etapa en la vida.