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Cómo nació la chacarera y quiénes fueron los artistas que la hicieron inmortal

Nacida en el monte santiagueño y transmitida de generación en generación, la chacarera se convirtió en uno de los ritmos más representativos del folclore argentino. Su historia reúne tradición, identidad y grandes referentes.

Agrandar imagen Andrés Chazarreta, padre del folclore.
Andrés Chazarreta, padre del folclore.

Hablar de la chacarera es hablar de Santiago del Estero. Mucho más que un género musical, representa una forma de sentir, de contar historias y de transmitir la identidad de un pueblo que convirtió a la música en parte esencial de su cultura.

Aunque hoy suena en escenarios de todo el país e incluso del exterior, sus raíces se hunden en la vida rural santiagueña, donde durante generaciones acompañó reuniones familiares, celebraciones populares y fiestas patronales.

Un ritmo nacido en el corazón del monte

Los investigadores coinciden en que la chacarera comenzó a tomar forma entre los siglos XVIII y XIX en Santiago del Estero. Su origen está ligado al encuentro entre las tradiciones musicales de los pueblos originarios y las influencias traídas por los colonizadores españoles, especialmente en el uso de instrumentos de cuerda y estructuras melódicas europeas.

Con el paso de los años, ese intercambio cultural dio lugar a un ritmo propio, acompañado por el bombo legüero, el violín, la guitarra y, más tarde, el acordeón. Su nombre provendría de los antiguos "chacareros", trabajadores de las pequeñas explotaciones agrícolas, donde este género comenzó a difundirse durante reuniones sociales y festividades.

Durante décadas, la chacarera se transmitió de manera oral. No existían partituras ni grabaciones: las canciones pasaban de padres a hijos y de músicos a aprendices. Las ruedas de baile en los patios de tierra y las fiestas populares fueron fundamentales para mantener vivo el género hasta bien entrado el siglo XX. Con la llegada de la radio y de la industria discográfica, la chacarera comenzó a cruzar las fronteras santiagueñas y encontró nuevos públicos en todo el país.

Los artistas que marcaron su historia

Si bien la chacarera pertenece al patrimonio popular y no tiene un único creador, varios músicos fueron fundamentales para preservar y difundir este género.

  • Andrés Chazarreta: Considerado el padre del folclore argentino, fue uno de los primeros en recopilar, estudiar y llevar la música tradicional santiagueña a los escenarios nacionales. En 1921 presentó en Buenos Aires un espectáculo integrado exclusivamente por danzas y canciones folklóricas, un hecho que marcó un antes y un después para el género.
  • Los hermanos Ábalos: Con su talento llevaron la chacarera a todo el país durante gran parte del siglo XX. Su estilo elegante y respetuoso de las raíces convirtió muchas obras en clásicos del cancionero popular argentino.
  • Los Carabajal: Hablar de chacarera es hablar de la familia Carabajal. Carlos, Agustín, Cuti, Peteco y numerosos integrantes de esta verdadera dinastía artística renovaron el género sin perder su esencia, convirtiéndose en embajadores de la música santiagueña en el mundo.
  • Los Manseros Santiagueños: Con un estilo inconfundible, hicieron de la chacarera una expresión profundamente ligada al sentimiento popular. Canciones como Eterno amor, Añoranzas y muchas otras forman parte del repertorio obligado del folclore argentino.
  • Peteco Carabajal: Uno de los compositores e intérpretes más influyentes de las últimas décadas. Su obra logró acercar la chacarera a nuevas generaciones sin perder la identidad que caracteriza al género.
La chacarera también es danza. Se baila en pareja, con vueltas, zapateos y zarandeos que simbolizan un juego de conquista y galantería, siempre acompañado por el diálogo entre los bailarines.

Existen distintas variantes, como la chacarera simple, la doble y la trunca, cada una con características rítmicas propias. Hoy la chacarera forma parte del patrimonio cultural argentino y tiene su máxima expresión en festivales, peñas y celebraciones populares como la Marcha de los Bombos.

Miles de personas llegan cada año a Santiago del Estero para vivir de cerca una tradición que trasciende generaciones y mantiene viva la esencia de la provincia. Más de dos siglos después de sus primeros acordes, la chacarera continúa siendo una de las expresiones artísticas más representativas del país y el sonido que mejor identifica a la Madre de Ciudades.

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