Durante décadas, el poder dentro de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) tuvo un único nombre: Julio Humberto Grondona. Su fallecimiento, el 30 de julio de 2014, dejó un vacío institucional que parecía imposible de llenar. La lucha por la conducción de la entidad derivó en una de las mayores crisis de su historia, hasta que un dirigente surgido del Ascenso logró quedarse con el mando y construir un liderazgo propio. Ese hombre fue Claudio Fabián Tapia, conocido por todos como "Chiqui".
Con el paso de los años, los títulos obtenidos por la Selección Argentina y la estabilidad política alcanzada dentro de la AFA hicieron que muchos comenzaran a compararlo con Grondona, aunque ambos construyeron su poder en contextos muy diferentes.
De Barracas Central a la política del fútbol
Claudio Tapia nació el 22 de septiembre de 1967 en San Juan, aunque desde muy joven se radicó en Buenos Aires. Antes de convertirse en dirigente, trabajó como recolector de residuos y desarrolló una estrecha relación con el gremio de Camioneros, conducido por Hugo Moyano. Esa cercanía también se fortaleció por su vínculo familiar, ya que está casado con Paola Moyano, hija del histórico líder sindical.
Su primera gran experiencia dirigencial llegó en Barracas Central, un club históricamente vinculado al barrio donde vivía. Allí comenzó un proceso de crecimiento institucional que terminó llevando a la institución desde las categorías más bajas del fútbol argentino hasta la Primera División.
Mientras consolidaba su figura en Barracas, Tapia empezó a ganar espacio dentro del fútbol de Ascenso. Su capacidad para negociar y construir alianzas lo convirtió en uno de los dirigentes con mayor peso dentro de esa estructura, un sector que históricamente tuvo una fuerte incidencia en las decisiones de la AFA.
La crisis que cambió el fútbol argentino
La muerte de Julio Grondona dejó a la AFA sin el dirigente que había gobernado durante 35 años. La entidad atravesó una etapa de profundas divisiones entre dirigentes de Primera División, clubes del Ascenso y representantes del Estado.
Uno de los momentos más recordados de esa crisis ocurrió en diciembre de 2015, cuando la elección presidencial terminó empatada 38 a 38, pese a que solo había 75 asambleístas habilitados para votar. El episodio expuso el desorden institucional que atravesaba la casa madre del fútbol argentino y aceleró la intervención de organismos nacionales e internacionales.
Durante ese período se creó una Comisión Normalizadora impulsada por la FIFA y la CONMEBOL, encargada de reorganizar la institución y convocar a nuevas elecciones.
El ascenso al poder
En marzo de 2017, Claudio Tapia fue elegido presidente de la AFA con un amplio respaldo de los dirigentes. Su principal fortaleza fue haber logrado el apoyo simultáneo de los clubes del Ascenso y de gran parte de las instituciones de Primera División, una combinación que le permitió construir una mayoría sólida.
Desde el inicio de su gestión buscó recomponer las relaciones con la FIFA y la CONMEBOL, estabilizar las finanzas de la entidad y recuperar protagonismo internacional después de varios años de conflictos internos.
Su conducción también coincidió con el regreso de Lionel Scaloni, primero como entrenador interino y luego como director técnico definitivo de la Selección Argentina, una decisión que inicialmente fue cuestionada pero que terminó cambiando la historia reciente del fútbol nacional.
La era más ganadora de la Selección
Durante la presidencia de Tapia, la Selección Argentina atravesó uno de los períodos más exitosos de toda su historia. Después de casi tres décadas sin títulos mayores, el equipo dirigido por Lionel Scaloni conquistó la Copa América 2021, derrotando a Brasil en el estadio Maracaná.
Un año después obtuvo la Finalissima frente a Italia en Wembley y, pocos meses más tarde, alcanzó la gloria máxima con la consagración en el Mundial de Qatar 2022, donde venció a Francia en una de las finales más recordadas de todos los tiempos.
El ciclo exitoso continuó con la obtención de la Copa América 2024, consolidando a Argentina como una de las grandes potencias del fútbol mundial.
Aunque Tapia no participa en las decisiones deportivas, el respaldo institucional que brindó al cuerpo técnico fue señalado por muchos protagonistas como uno de los factores que permitió sostener un proyecto a largo plazo.
¿Por qué lo comparan con Julio Grondona?
Las comparaciones con Julio Grondona comenzaron a hacerse cada vez más frecuentes a medida que Tapia fortalecía su liderazgo dentro del fútbol argentino.
La principal similitud entre ambos radica en su capacidad para construir acuerdos entre dirigentes con intereses muy diferentes. Tanto Grondona como Tapia entendieron que el poder en la AFA no depende únicamente de los grandes clubes, sino también del respaldo de las instituciones del Ascenso y del interior del país.
Sin embargo, existen diferencias importantes. Grondona gobernó durante 35 años con un modelo altamente personalista y concentró una enorme influencia en la FIFA y la CONMEBOL. Tapia, en cambio, desarrolló su gestión en una etapa con mayores controles internacionales y una estructura institucional distinta, donde las decisiones suelen requerir consensos más amplios.
Un dirigente con respaldo y cuestionamientos
Como ocurre con toda figura de fuerte peso político, la gestión de Tapia también ha recibido críticas. Entre los cuestionamientos más frecuentes aparecen los cambios en los formatos de los campeonatos argentinos, el aumento en la cantidad de equipos participantes en la Primera División y algunas decisiones vinculadas al calendario de competencias.
Al mismo tiempo, sus defensores destacan la recuperación económica de la AFA, el crecimiento comercial de la Selección Argentina, la ampliación de la infraestructura del predio de Ezeiza, el fortalecimiento de las selecciones juveniles y femeninas y, especialmente, el ciclo más exitoso de la Selección Mayor desde la década de 1980.
El dirigente más poderoso del fútbol argentino
A casi una década de su llegada a la presidencia, Claudio "Chiqui" Tapia logró consolidarse como el dirigente con mayor influencia dentro del fútbol argentino. El respaldo de la mayoría de los clubes, los éxitos deportivos de la Selección y la estabilidad institucional alcanzada durante su gestión fortalecieron una figura que hoy ocupa un lugar central en la historia de la AFA.
Las comparaciones con Julio Humberto Grondona siguen siendo motivo de debate. Para algunos, Tapia aún está lejos de igualar el peso político internacional que tuvo su antecesor. Para otros, los títulos obtenidos durante su gestión y su capacidad para mantener unido al fútbol argentino lo convirtieron en el dirigente que más se acercó a ocupar el lugar que Grondona dejó vacante hace más de una década.
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