Mientras muchos estudiantes celebran el Último Primer Día (UPD) con fiestas y previas, un grupo de alumnos del Colegio María Auxiliadora de Concepción, en Paraguay, eligió vivirlo de una manera distinta: compartiendo la mañana con los residentes del Hogar de Ancianos Monseñor Emilio Sosa Gaona.
La jornada estuvo marcada por gestos simples pero cargados de significado. Los jóvenes llevaron regalos, compartieron desayuno y mates, cantaron, bailaron y ofrecieron incluso servicios de peluquería y masajes para los adultos mayores.
Entre historias de vida, risas y abrazos, el hogar se transformó en un espacio de encuentro intergeneracional que dejó una profunda emoción tanto en los estudiantes como en los abuelos.
La iniciativa mostró que el UPD también puede ser una oportunidad para acompañar, escuchar y compartir solidaridad, convirtiendo una tradición estudiantil en un gesto de empatía y compromiso con la comunidad.