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Argentina, un país hecho para sufrir | Todas las veces que Argentina ganó agónicamente en los Mundiales

Remontadas inolvidables, goles sobre la hora y clasificaciones dramáticas marcaron la historia mundialista de la Selección. El reciente triunfo ante Egipto volvió a confirmar que Argentina parece estar hecha para sufrir.

Hay una frase que acompaña desde hace décadas a los hinchas argentinos: "Argentina nunca gana sin sufrir". Lejos de ser un simple dicho popular, la historia de la Selección Argentina en los Mundiales ofrece numerosos ejemplos de partidos que parecían perdidos, se complicaron sobre el final o se resolvieron con goles agónicos que quedaron grabados para siempre en la memoria colectiva.

El más reciente capítulo se escribió en el Mundial 2026. En los octavos de final, el equipo dirigido por Lionel Scaloni derrotó 3-2 a Egipto en un encuentro cargado de tensión. La Selección estuvo abajo en el marcador durante el segundo tiempo, pero reaccionó a tiempo y consiguió un triunfo dramático con un gol en los minutos finales que desató el delirio de los miles de argentinos presentes en el estadio de Atlanta.

Apenas unos días antes, Argentina ya había demostrado su capacidad para sobreponerse a la adversidad. En los dieciseisavos de final venció 3-2 a Cabo Verde luego de estar en desventaja durante gran parte del encuentro. Dos goles en el tramo final le permitieron dar vuelta el resultado y mantener vivo el sueño mundialista.

Sin embargo, la costumbre de sufrir viene de mucho antes.

En Italia 1990, tras caer sorpresivamente ante Camerún en el debut, la Albiceleste estuvo nuevamente contra las cuerdas frente a la Unión Soviética. Comenzó perdiendo, pero logró revertir el marcador para imponerse 2-1 en una victoria que terminó siendo decisiva para avanzar a la siguiente fase.

Cuatro años más tarde, en Estados Unidos 1994, Nigeria golpeó primero y puso en aprietos al conjunto argentino. La reacción fue inmediata y un doblete de Claudio Caniggia permitió dar vuelta el resultado para sellar un triunfo por 2-1.

Uno de los ejemplos más recordados de los tiempos recientes ocurrió en Rusia 2018. Argentina necesitaba vencer a Nigeria para evitar una eliminación prematura y, cuando el empate parecía condenarla, Marcos Rojo apareció a los 86 minutos para marcar el 2-1 que clasificó al equipo a los octavos de final.

En Qatar 2022 también hubo capítulos cargados de dramatismo. En los octavos de final ante Australia, el rival descontó y estuvo a centímetros de empatar en la última jugada, pero una atajada monumental de Emiliano "Dibu" Martínez sostuvo el triunfo argentino. Días después, en los cuartos de final frente a Países Bajos, la Selección dejó escapar una ventaja de dos goles y recién pudo avanzar tras imponerse en una infartante definición por penales.

La final ante Francia fue, probablemente, la máxima expresión del sufrimiento argentino. El equipo de Lionel Scaloni ganaba 2-0, luego 3-2 en el alargue, pero fue alcanzado en ambas ocasiones. Finalmente, la Copa del Mundo se definió desde los doce pasos, donde Emiliano Martínez volvió a convertirse en héroe para darle a la Argentina su tercera estrella.

A lo largo de la historia también hubo otros partidos que exigieron hasta el último esfuerzo, como el triunfo 3-2 frente a Inglaterra en los cuartos de final de México 1986, cuando el descuento inglés obligó a resistir con uñas y dientes durante los minutos finales.

Cada generación tuvo su partido inolvidable, su gol salvador o su atajada decisiva. Porque si algo caracteriza a la Selección Argentina en los Mundiales es esa capacidad para levantarse en los momentos más difíciles. Y mientras los resultados sigan llegando de esta manera, el sufrimiento seguirá siendo parte inseparable de una pasión que nunca deja de ilusionar.

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