Durante más de tres décadas, la vida de Huyền, un artista de la provincia vietnamita de Nam Định, estuvo marcada por una decisión tan inusual como extrema: no cortarse las uñas jamás. Lo que comenzó como un acto simbólico inspirado en su padre, un chamán, terminó convirtiéndose en un récord mundial oficial reconocido por Guinness World Records.
El organismo confirmó recientemente que las uñas del artista alcanzan una longitud total de 594,45 centímetros, sumando ambas manos. Una medida extraordinaria que supera la altura promedio de una jirafa adulta y lo ubica como el nuevo poseedor del récord para la edición 2026 del libro de marcas.
Una medición que exigió precisión absoluta
Para validar el logro, Craig Glenday, editor en jefe de Guinness, viajó personalmente a la residencia de Huyền. Allí, un equipo especializado midió cada uña siguiendo las curvas con un cordón flexible, logrando resultados impactantes:
Mano izquierda: 388,85 cm
Mano derecha: 205,6 cm
Uña más larga: el pulgar izquierdo, con 127,5 cm
El proceso, meticuloso y casi quirúrgico, permitió confirmar un récord que no tenía dueño en categoría masculina desde el fallecimiento de su último poseedor.
Una decisión que se volvió estilo de vida
Para Huyền, dejar crecer sus uñas no fue un capricho, sino una especie de promesa personal ligada al legado espiritual de su familia.
“Quería verme más majestuoso, como mi padre”, explicó. Sin embargo, sostener el récord implicó cambiar su vida por completo: vestir, dormir o evitar que la humedad dañe las uñas requiere una rutina diaria muy cuidadosa.
Aun así, asegura que la idea de cortarlas lo inquieta:
“Solo pensarlo me hace sentir mal”, confiesa.
Arte, paciencia y apoyo incondicional
Lo sorprendente es que, pese a todas las limitaciones, Huyền continúa pintando murales con una delicadeza que deja boquiabiertos a quienes observan su trabajo. Su esposa, Thi Thuan, cumple un rol clave en su día a día, ayudándolo a proteger sus uñas y acompañándolo en su peculiar logro.
Un récord que vuelve a escribirse
Con esta marca, Huyền revitaliza una categoría que llevaba años sin representante masculino. En el caso femenino, el récord continúa en manos de la estadounidense Diana Armstrong, con la impresionante cifra de 1.306,58 centímetros.
Más que un récord, la historia de Huyền es la de un hombre que transformó un legado familiar en un camino de constancia, sacrificio y una curiosidad que hoy sorprende al mundo.