El 15 de noviembre de 2017, el submarino ARA San Juan (S-42) perdió todo contacto mientras navegaba en aguas del Atlántico Sur, cuando regresaba desde Ushuaia hacia su apostadero habitual en la Base Naval de Mar del Plata.
A bordo viajaban 44 tripulantes, entre ellos la primera oficial submarinista de la Armada Argentina, Eliana María Krawczyk, y el comandante del buque, Pedro Martín Fernández.
La desaparición del submarino inició una de las búsquedas marítimas más grandes realizadas en la historia argentina, con la participación de fuerzas nacionales e internacionales.
El ARA San Juan: un submarino estratégico
El ARA San Juan pertenecía a la clase TR-1700, una serie de submarinos diseñados en Alemania y construidos para operar en aguas profundas.
Fue incorporado a la Armada Argentina en 1985 y tenía como misión principal:
Control del espacio marítimo argentino. Vigilancia de recursos naturales. Ejercicios militares. Operaciones de defensa.
Con una longitud aproximada de 66 metros, podía transportar una tripulación de más de 40 personas y permanecer sumergido durante períodos prolongados.
La última misión
El submarino había partido desde Ushuaia luego de realizar ejercicios y tareas de vigilancia en la zona marítima argentina.
El 15 de noviembre, el comandante informó una avería relacionada con el sistema de baterías.
En una comunicación con la Armada se reportó un principio de ingreso de agua por el sistema de ventilación que habría afectado las baterías del submarino, generando un cortocircuito y humo en uno de los compartimentos.
Luego de ese contacto, el ARA San Juan debía continuar navegando hacia Mar del Plata.
Pero horas después dejó de responder.
El último contacto y la señal detectada
La Armada confirmó posteriormente que recibió una comunicación final del submarino en la que se informaba una situación anormal.
Ese mismo día, organismos internacionales detectaron un evento compatible con una explosión submarina en la zona donde se encontraba navegando el ARA San Juan.
La información fue analizada durante la investigación posterior, aunque en los primeros días la prioridad estuvo puesta en encontrar la nave y rescatar a sus tripulantes.
Una búsqueda sin precedentes
Tras la desaparición, Argentina desplegó un amplio operativo de búsqueda.
Participaron:
Buques de la Armada Argentina. Aeronaves militares. Equipos especializados. Países aliados con tecnología de rastreo submarino.
Más de una docena de países ofrecieron colaboración, entre ellos Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Brasil, Chile, Francia y Alemania.
Durante semanas, familiares y ciudadanos siguieron con esperanza cada nuevo dato sobre la ubicación del submarino.
El hallazgo del ARA San Juan
El 17 de noviembre de 2018, un año después de la desaparición, la empresa estadounidense Ocean Infinity, contratada para continuar la búsqueda, encontró los restos del submarino.
La ubicación fue establecida a unos 500 kilómetros al este de la costa de la península Valdés, a una profundidad cercana a los 900 metros.
El hallazgo confirmó que no había sobrevivientes.
La noticia provocó un profundo impacto en todo el país y especialmente entre los familiares de los tripulantes, quienes durante meses mantuvieron la esperanza de encontrar con vida a sus seres queridos.
Las investigaciones sobre las causas
Desde el comienzo surgieron interrogantes sobre qué había provocado el hundimiento.
La Comisión Bicameral Investigadora del Congreso y la Justicia Federal analizaron distintos aspectos relacionados con:
El mantenimiento del submarino. Las condiciones operativas. Las comunicaciones internas. Las decisiones tomadas antes y durante la emergencia.
Una de las hipótesis principales estuvo relacionada con una falla en las baterías y el ingreso de agua al sistema de ventilación, aunque el caso generó debates sobre posibles responsabilidades institucionales.
El informe de la Armada
La Armada Argentina realizó una investigación interna que determinó que una falla técnica habría provocado una serie de eventos que terminaron con la pérdida del submarino.
El análisis señaló que el ingreso de agua habría generado problemas eléctricos y una acumulación de hidrógeno que pudo haber provocado una explosión interna.
Sin embargo, familiares y especialistas cuestionaron distintos aspectos de las explicaciones oficiales y reclamaron mayor claridad sobre lo ocurrido.
Las familias y el reclamo de justicia
Desde el primer día, los familiares de los tripulantes tuvieron un papel central en la búsqueda de respuestas.
Durante años realizaron marchas, pedidos de información y reclamos ante la Justicia.
Sus principales demandas fueron:
Conocer las causas exactas del hundimiento. Determinar responsabilidades. Mantener viva la memoria de los 44 tripulantes.
Para ellos, la tragedia no terminó con el hallazgo del submarino, sino que continúa mientras buscan respuestas definitivas.
Los 44 tripulantes
Los hombres y mujeres que formaban parte del ARA San Juan tenían diferentes edades y funciones dentro de la Armada.
Entre ellos había:
Oficiales. Suboficiales. Técnicos. Especialistas en navegación submarina.
El caso tuvo un fuerte impacto porque detrás del número 44 había historias personales, familias y comunidades enteras que quedaron marcadas por la tragedia.
El debate sobre la seguridad militar
El hundimiento del ARA San Juan abrió una discusión más amplia sobre el estado de los recursos de las Fuerzas Armadas argentinas.
El caso puso bajo análisis:
La antigüedad del equipamiento militar. Los presupuestos destinados al mantenimiento. La necesidad de modernización tecnológica. Los controles de seguridad.
La tragedia se convirtió en un punto de debate sobre la importancia de contar con medios adecuados para las tareas de defensa y vigilancia marítima.
Memoria y homenaje
Cada 15 de noviembre, Argentina recuerda a los tripulantes del ARA San Juan.
Se realizan homenajes en distintas bases navales y ciudades del país para mantener viva la memoria de quienes perdieron la vida durante la misión.
En Mar del Plata, Ushuaia y otras localidades vinculadas a la Armada se levantaron monumentos y espacios de homenaje.
Un caso que sigue abierto en la memoria argentina
La desaparición del ARA San Juan quedó grabada como una de las tragedias más dolorosas de la historia reciente del país.
Más allá del paso del tiempo, el caso continúa generando preguntas sobre las causas del accidente y las responsabilidades involucradas.
Los 44 tripulantes quedaron en la memoria colectiva como hombres y mujeres que partieron en una misión de servicio y nunca regresaron.
El ARA San Juan no solo representa la pérdida de un submarino: representa una historia de compromiso, sacrificio y la búsqueda permanente de verdad por parte de quienes esperan respuestas.