El maní es considerado un aliado clave para quienes buscan reducir el colesterol y mejorar la salud cardiovascular. Aunque pertenece a la familia de las legumbres, su perfil nutricional lo sitúa junto a los frutos secos más valorados.
Su consumo moderado puede marcar una diferencia en la prevención de enfermedades crónicas. La clave, sin embargo, reside en conocer la cantidad recomendada diaria para aprovechar sus beneficios sin incurrir en riesgos.
El maní comparte con los frutos secos una composición rica en grasas insaturadas, proteínas y fibra, lo que lo convierte en una opción nutritiva y accesible.
De acuerdo con los expertos en nutrición de la Clínica Cleveland, una porción de 28 gramos (equivalente a un puñado pequeño o unos 28 maníes sin cáscara) aporta grasas saludables, proteínas de alta calidad y una variedad de vitaminas y minerales esenciales.
El impacto del maní en la reducción del colesterol ha sido respaldado por investigaciones internacionales.
Los fitoesteroles presentes en el maní bloquean la absorción de colesterol en el intestino, lo que contribuye a disminuir los niveles de colesterol LDL (llamado coloquialmente “malo”) y a elevar el colesterol HDL (llamado coloquialmente “bueno”), explica la nutricionista de la Clínica Cleveland Julia Zumpano.
Los beneficios del maní para el colesterol y la salud cardiovascular
Por eso, los expertos de Harvard subrayan que el consumo regular de maní puede reducir el riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.
Fuente: Infobae