Con la llegada de Nochebuena y Navidad, además de los encuentros familiares y los brindis, reaparece una tradición que despierta curiosidad y se mantiene vigente en muchos hogares: el regalo de bombachas de color rojo como símbolo de buena suerte para el año que comienza.
Aunque muchos la toman con humor, esta costumbre se transmite de generación en generación y conserva un fuerte arraigo popular. Según la creencia, el color indicado no es el rosa —como suele pensarse— sino el rojo, asociado históricamente al amor, la pasión, la energía y la vitalidad.
La tradición señala que la bombacha debe ser regalada y no comprada por quien la usa, y estrenarse durante la noche del 24 o del 25 de diciembre, como un gesto simbólico para atraer vínculos intensos, emociones positivas y protección para el nuevo ciclo. Para muchos, usar rojo en estas fechas ayuda a comenzar el año con fuerza y buena fortuna.
Si bien no existe una versión única sobre su origen, la costumbre se mantiene viva y se renueva cada diciembre. Más allá de las supersticiones, el ritual se convirtió en un gesto divertido y cómplice entre amigas, parejas y familiares, sumando un toque lúdico a las celebraciones navideñas.
¿Por qué el rojo?
El rojo es un color cargado de significado desde la antigüedad. En culturas como la romana y la china, se lo vinculó con la vida, la pasión y la protección, y se creía que ayudaba a espantar la mala suerte y las energías negativas, especialmente en momentos de inicio y renovación.
Con el paso del tiempo, esa creencia se trasladó a la ropa interior, una prenda en contacto directo con el cuerpo y que, en el plano simbólico, funciona como un amuleto personal. Usar algo rojo debajo de la ropa pasó a interpretarse como una forma simple de atraer cosas buenas, en especial en lo relacionado con el amor y los vínculos.
La tradición se popularizó primero en países como España e Italia, donde se asoció al Año Nuevo y a los deseos de prosperidad. Con la inmigración europea, cruzó el océano y se instaló en América Latina, adaptándose a las celebraciones locales y sumándose también a la Navidad y la Nochebuena.
Creer o reventar, regalar una bombacha roja sigue siendo para muchos una forma simpática y esperanzadora de despedir el año… con humor y buena energía.