Un impactante relato comenzó a circular en redes sociales en las últimas horas, luego de que Augusto Bellido, camionero, contara una experiencia que —según aseguró— vivió junto a otros colegas en una zona rural cercana a Las Breñas, Tucumán, a unos 50 kilómetros de un pequeño poblado.
De acuerdo al testimonio, el hecho ocurrió la semana pasada cuando cuatro camiones con bateas ingresaron al área para cargar ripio en una cantera, tarea que realizan habitualmente una vez por semana. A pesar de la amenaza de tormenta, decidieron continuar el viaje debido a que el pago se realiza por viaje y no por facturación.
La lluvia terminó complicando el camino y el grupo debió refugiarse en un tinglado perteneciente a una familia de la zona, sobre la Ruta 6. Allí pasaron la noche, recibieron comida y descanso, y al día siguiente, cerca del mediodía, un tractor los ayudó a regresar al camino principal.
Sin embargo, la situación volvió a complicarse tras avanzar unos 15 kilómetros, cuando los camiones quedaron nuevamente barados en el barro. Durante horas intentaron liberarlos a pala limpia, hasta que apareció un hombre desconocido, alto, de aspecto descuidado, quien comenzó a dar indicaciones mediante señas para avanzar o retroceder.
Según Bellido, el sujeto permaneció con ellos hasta pasada la medianoche. Luego desapareció y, minutos más tarde, regresó para ofrecerles agua caliente para el mate, apareciendo de manera repentina en medio de la oscuridad. Poco después, mientras conversaban dentro de las cabinas, uno de los choferes vio a una figura pasar caminando junto al camión y perderse en el monte, rodeado de plantaciones de girasol.
El momento más aterrador llegó minutos después, cuando perros comenzaron a correr desesperados, llorando y cruzando en todas direcciones. Bellido relató que durante cerca de dos horas se escucharon gritos desgarradores, similares a los de una mujer sufriendo un dolor extremo. Por temor, los camioneros se encerraron en las cabinas, subieron los vidrios y cerraron las cortinas.
Al día siguiente, tras ser rescatados por un tractor de la cantera, contaron lo sucedido a vecinos del lugar. Fue entonces cuando —según el testimonio— les dijeron que el hombre visto durante la noche sería conocido en la zona como “Cardozo”, a quien señalan como el Almamula, una figura del folclore popular vinculada a relatos de terror en áreas rurales.
“Yo no creía en estas cosas, pero después de esa noche, no lo dudo más”, concluyó Bellido en su publicación, que generó una fuerte repercusión y reavivó antiguas historias y creencias profundamente arraigadas en el interior del país.