Una bebé de un año lucha por su vida en un hospital de Tucumán luego de haber sufrido un principio de ahogamiento en una pileta hogareña. El hecho generó profunda preocupación y volvió a encender las alarmas sobre los riesgos que representan los espacios acuáticos dentro del hogar.
La directora del Hospital de Niños, doctora Inés Gramajo, brindó el último parte médico y explicó que, pese a tratarse de una pileta de pequeñas dimensiones, el peligro es alto. “Uno dice una pileta pequeña, pero si la nena cae boca abajo, ingiere agua y no puede defenderse, lo que genera mayores complicaciones”, señaló.
Según precisó la profesional, la menor presenta compromiso neurológico y pulmonar, lo que agrava su estado de salud y mantiene en vilo a su familia, que atraviesa momentos de extrema angustia.
El caso pone nuevamente en evidencia la importancia de la supervisión permanente de niños pequeños en entornos con agua, así como la necesidad de extremar medidas de seguridad para prevenir accidentes domésticos que pueden tener consecuencias graves o fatales.