Un hecho que ha conmocionado a la comunidad católica de Argentina ocurrió en la ciudad de Esquel, Chubut, donde una reliquia de San Juan Pablo II fue robada de la Catedral del Sagrado Corazón de Jesús. Para cometer el delito, los ladrones rompieron el cristal de la vitrina en la que se encontraba el objeto sagrado, que era venerado por los fieles desde su llegada al templo en 2015.
Dolor en la comunidad religiosa
El obispo de Esquel, monseñor José Slaby, lamentó el robo y solicitó la colaboración de la comunidad para recuperar la reliquia. En declaraciones a medios locales, explicó que el hurto se produjo un viernes, pero fue descubierto recién el sábado por la mañana, cuando se abrió la catedral.
Un robo sin sentido
Slaby también aclaró que quien sustrajo la reliquia pudo haberlo hecho pensando en su supuesto valor económico. “Aunque brilla, no es oro, es pintura”, advirtió, en referencia a la custodia en la que estaba resguardada la reliquia, fabricada en metal recubierto con pintura dorada.
Mientras la Policía avanza en la investigación para dar con los responsables, la comunidad católica ha iniciado campañas en redes sociales para recuperar el objeto sagrado y difundir que no tiene valor comercial, con la esperanza de que los ladrones desistan y lo devuelvan.