Un automóvil estacionado en la calle Marta Salotti al 400, en el barrio porteño de Puerto Madero, fue víctima de un robo que sorprendió por su audacia y sofisticación. El dueño del vehículo había descendido del auto por unos instantes, confiado en que la alarma y el cierre automático asegurarían su protección. Al regresar, notó que faltaba una bolsa con 40.000 dólares en efectivo que había dejado en el interior del vehículo.
Las imágenes de las cámaras de seguridad muestran cómo un hombre se acerca al auto, abre la puerta sin ejercer fuerza y se retira caminando con normalidad, llevando consigo la bolsa con dinero. La forma en que se cometió el robo apunta al uso de un inhibidor de señal, un dispositivo que bloquea las comunicaciones entre el control remoto y el sistema de cierre del automóvil, dejándolo vulnerable sin que el propietario advierta ninguna anomalía.
El vehículo afectado es un Volkswagen Golf GTI, estacionado frente al Hotel Faena, una zona reconocida por su vigilancia y tránsito habitual de turistas y locales. La víctima se presentó ante la autoridad policial para formalizar la denuncia, detallando que no hubo signos de daño en las puertas ni en el interior del automóvil, lo que refuerza la hipótesis de un robo mediante tecnología avanzada.
El hecho generó preocupación entre los residentes y comerciantes de la zona, ya que evidencia la creciente sofisticación de los métodos utilizados por los delincuentes. Los expertos en seguridad advierten que este tipo de dispositivos permite vulnerar autos modernos con sistemas de cierre remoto, lo que obliga a extremar medidas preventivas, como no dejar objetos de valor a la vista, activar sistemas de bloqueo físico adicionales y mantenerse alerta incluso en áreas consideradas seguras.
La investigación quedó a cargo de la fiscalía especializada en delitos contra la propiedad, que busca identificar al autor del robo, determinar la procedencia del dispositivo utilizado y evaluar si se trata de un caso aislado o de una serie de incidentes similares en la zona. Mientras tanto, vecinos y comerciantes reafirman la necesidad de reforzar la vigilancia y la educación sobre este tipo de amenazas tecnológicas que afectan la seguridad cotidiana en la ciudad.