Un violento ataque sacudió a un establecimiento avícola en Recreo Sur, en las afueras de la ciudad de Santa Fe, donde una jauría de perros provocó una verdadera masacre: más de 2.000 pollos murieron y otros mil quedaron gravemente heridos.
El hecho ocurrió cuando tres perros lograron ingresar al predio a través de un hueco en el alambrado perimetral. Una vez dentro, rompieron las lonas de protección del galpón y atacaron de manera indiscriminada a las aves, generando un escenario devastador.
El propietario del criadero, Ariel Carnevale, expresó su angustia por lo sucedido y apuntó contra la dueña de los animales. “No culpo a los perros, la responsabilidad es de quien no los cuida”, sostuvo, al tiempo que recordó que ya había denunciado episodios similares anteriormente.
Según indicó, la mujer involucrada había firmado en 2024 un acta compromiso para controlar a sus mascotas, pero los ataques se repitieron. Incluso, aseguró que fue citada por la Fiscalía para buscar una solución, aunque no se presentó.
Más allá del impacto emocional, el productor remarcó las graves pérdidas económicas: estimó que se perdieron alrededor de 3.000 kilos de carne, además de los costos en alimento, energía y trabajo invertido.
Por disposición judicial, intervino la Brigada Ecológica junto a un veterinario policial, quienes realizaron peritajes en el lugar para determinar responsabilidades y evaluar las consecuencias del ataque.
El caso reabre el debate sobre la tenencia responsable de animales y los controles necesarios para evitar este tipo de episodios que afectan tanto a la producción como a la seguridad rural.