Un nuevo y escalofriante hecho de inseguridad sacude al Gran Buenos Aires y vuelve a poner en el centro del debate el accionar policial frente a los delitos violentos. Durante las primeras horas de este jueves, un policía que se encontraba vestido de civil abatió a balazos a un delincuente tras desatarse un feroz tiroteo en la localidad de San Francisco Solano, partido de Quilmes.
El violento episodio se desencadenó cerca de las 7 de la mañana en una zona sumamente transitada. Según fuentes ligadas a la investigación, todo comenzó cuando un vecino que circulaba a bordo de su motocicleta fue bruscamente interceptado por un grupo de cuatro ladrones que se movilizaban en modalidad "piraña" a bordo de dos motos.
"Tirale, tirale"
La desesperante maniobra y los gritos de auxilio de la víctima fueron advertidos por un oficial primero de la Policía de la Ciudad que transitaba ocasionalmente por el lugar en su automóvil particular.
Al observar la gravedad de la situación, el efectivo detuvo su marcha, descendió del vehículo, desenfundó su arma reglamentaria y dio la voz de alto para identificarse. Lejos de acatar la orden y darse a la fuga, la respuesta de los asaltantes habría sido letal: "Tirale, tirale", se le escuchó gritar a uno de los motochorros, según el dramático testimonio de un testigo presencial.
Inmediatamente, se habría desatado un brutal intercambio de disparos en plena vía pública que culminó cuando uno de los delincuentes cayó gravemente herido sobre el asfalto, mientras que sus tres cómplices aprovecharon la confusión para acelerar y escapar de la escena.
Legítima defensa
Minutos más tarde, el personal médico del SAME arribó al lugar y constató que el asaltante se encontraba sin signos vitales, producto de al menos un impacto de bala. Junto al cuerpo del sospechoso, los peritos secuestraron una de las motocicletas utilizadas para el ataque y un revólver calibre .32 que habría sido empuñado por el fallecido.
La causa quedó en manos del fiscal Javier Barrera, quien, tras analizar los primeros informes de la Policía Científica —que constataron impactos de bala en el vehículo del oficial—, consideró que el policía actuó en estricta legítima defensa para proteger la vida del vecino y la propia, por lo que ordenó que permanezca en libertad mientras se aguardan los resultados definitivos de la autopsia.