Un hecho verdaderamente repugnante encendió las alarmas sanitarias en la localidad jujeña de Perico. Una mujer, identificada como Ely, denunció el hallazgo de restos de una rata dentro de una caja de leche chocolatada perteneciente a una marca líder a nivel nacional.
El calvario de la mujer comenzó horas después de consumir la bebida, cuando empezó a sufrir náuseas, fuertes dolores de cabeza y agudos cuadros gastrointestinales. Tras soportar el malestar durante todo el fin de semana, decidió abrir y revisar el interior del envase. Allí se topó con la desagradable escena: el cadáver del roedor en el fondo de la caja.
El producto contaba con una fecha de vencimiento fijada para julio de 2026. Ante el cuadro de intoxicación, Ely acudió de urgencia al Hospital Dr. Arturo Zabala, aunque denunció públicamente que no recibió la atención médica adecuada para la gravedad de su situación.
La insólita respuesta de la empresa
Lejos de recibir una solución o una investigación inmediata, la indignación de la familia creció al contactarse con la empresa fabricante. La compañía le ofreció a la damnificada una "compensación" que consistía en enviarle más productos de la misma marca. Ely rechazó la propuesta de manera tajante, considerándola una burla y una ofensa ante el grave riesgo de salud al que se expusieron ella y su hijo pequeño.
Además, la mujer relató que sufrió malos tratos por parte del personal de los organismos provinciales al momento de intentar radicar la queja formal por el incidente.
Pruebas contundentes e investigación
Pese a no contar con el ticket de compra original, la presentación legal en Defensa del Consumidor avanzó rápidamente gracias a la contundencia de la prueba física: la víctima conservó el envase contaminado en su heladera para las pericias correspondientes.
Ahora, la investigación busca determinar de manera precisa si el animal ingresó a la caja durante el proceso de envasado en la fábrica o en la etapa de traslado y distribución. En paralelo, Bromatología interviene para rastrear el lote completo y retirarlo de circulación, con el objetivo de evitar que otras unidades contaminadas lleguen a manos de los consumidores en el norte del país.