La forma de construir una familia está cambiando en Argentina. En los últimos diez años, las consultas por tratamientos de fertilidad para tener un segundo hijo cayeron más de un 50%, mientras que la mayoría de las personas que recurren a la reproducción asistida lo hacen con el objetivo de lograr su primer embarazo.
Según especialistas del sector, la tendencia refleja una transformación social que combina factores biológicos, económicos y culturales. Cada vez más mujeres y hombres postergan la decisión de convertirse en padres, lo que reduce las posibilidades de concebir de manera natural y aumenta la necesidad de tratamientos médicos.
Actualmente, la edad promedio de las mujeres que buscan su primer embarazo ronda los 38 años. En el caso de quienes intentan tener un segundo hijo, la búsqueda suele comenzar después de los 41 años, una etapa en la que la fertilidad femenina disminuye considerablemente.
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Los profesionales señalan que esta realidad se ve agravada por el contexto económico. El aumento del costo de vida, las dificultades para acceder a una vivienda propia y la incertidumbre sobre el futuro llevan a muchas parejas a replantear sus proyectos familiares y a limitar la cantidad de hijos que desean tener.
La tendencia también se refleja en las estadísticas demográficas. En Argentina, la cantidad de nacimientos descendió cerca de un 48% desde el año 2000, evidenciando un cambio profundo en la manera en que las nuevas generaciones piensan la maternidad, la paternidad y la conformación de sus familias.
Para los especialistas, el fenómeno marca un desafío que combina cuestiones de salud reproductiva con transformaciones sociales que modifican los modelos familiares tradicionales y redefinen las decisiones sobre el futuro.
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