Iván Nicolás Adamczuk (33) y su familia habían planeado unas vacaciones soñadas: viajar desde Resistencia, Chaco, con sus hijos Valentino, de 5 años, y Felipe, de 2, hasta Florianópolis, Brasil, para reencontrarse con la abuela de los nenes en Canasvieiras. Pero lo que debía ser un viaje de descanso se convirtió en una pesadilla.
Durante el trayecto en micro, Felipe comenzó a sentirse mal: rechazaba la comida, estaba irritable y se mostraba decaído. Al principio, Iván pensó que era por el estrés del viaje o la separación temporal de su madre. Pero la situación empeoró al llegar a Florianópolis, y el niño fue llevado a una UPA (Unidade de Pronto Atendimento), donde los médicos inicialmente sospecharon un problema digestivo.
La falta de mejoría llevó a que lo derivaran al Hospital Infantil Joana de Gusmão. Allí, tras estudios más complejos, los médicos confirmaron lo peor: Felipe tenía varios tumores en el pecho, la médula espinal y los huesos orbitales. El diagnóstico final fue un neuroblastoma, un tipo de cáncer que afecta principalmente a niños menores de cinco años.
Desde su ingreso, el pequeño comenzó a recibir transfusiones de sangre y plaquetas, y poco a poco logró estabilizarse lo suficiente para ser trasladado a una habitación de oncología. Los médicos esperan que evolucione favorablemente para poder trasladarlo en avión sanitario al Hospital Garrahan, en Buenos Aires, donde continuará su tratamiento.
Mientras tanto, su madre, María de los Ángeles Solís, viajó de urgencia desde Resistencia para acompañarlo. Iván, que trabaja en el Instituto del Deporte de Chaco, destacó la solidaridad recibida desde distintas instituciones provinciales y hospitales, así como de vecinos y familiares, que se sumaron para ayudar con los gastos de la estadía y los traslados.
“La gobernación está gestionando el traslado directo de Felipe al Garrahan para conseguirle una cama y un avión sanitario. Todo depende de que siga mejorando y pueda viajar seguro”, explicó Iván.
La familia también puso en marcha una campaña solidaria para costear los gastos del tratamiento y la estadía, mientras Felipe continúa su lucha contra la enfermedad. “Él estaba bien, lo traje de vacaciones y fíjate cómo está ahora”, reflexionó su padre, entre lágrimas, sobre lo inesperado y devastador de la situación.