Según relataron los productores, las aves se concentran en los cultivos y provocan daños directos sobre los racimos, que terminan completos en el suelo, inutilizables para la cosecha y la comercialización. La situación se agravó en los últimos días, cuando se incrementó la presencia de estas aves en los predios productivos.
Los viticultores señalaron que este tipo de ataques no es un fenómeno aislado, pero que en esta temporada los daños son considerablemente mayores, afectando tanto a pequeños como a medianos productores. Además del perjuicio económico inmediato, advirtieron que la pérdida de uvas impacta de manera directa en la producción de vinos y otros derivados regionales.
Mientras tanto, los viñateros continúan realizando tareas de control y vigilancia en los viñedos, aunque reconocen que las herramientas disponibles resultan insuficientes frente a la magnitud del problema.