La actividad industrial inició el año con números en rojo y profundizó la tendencia negativa que arrastra desde hace meses. En enero, la producción registró una caída del 4,4% en la comparación con el mismo período del año pasado, lo que confirma la debilidad del sector en un contexto de bajo nivel de actividad.
En la medición desestacionalizada —es decir, frente al mes previo— se observó una leve recuperación del 1,2%, aunque insuficiente para revertir el panorama general.
Al analizar el desempeño por rubros, el segmento de maquinaria y equipo fue el más golpeado, con un desplome interanual del 23,9%. Dentro de ese grupo, la industria automotriz sufrió una contracción aún más pronunciada, con una baja del 30,1% en la producción.
El sector de minerales no metálicos también mostró retrocesos, con una disminución del 7,8%, impulsada en parte por la caída del 5,6% en los despachos de cemento. A su vez, alimentos, bebidas y tabaco registraron una merma del 2,9%, con un descenso destacado en la faena bovina, que cayó 11,8%, mientras que la elaboración de aceites se redujo 0,6%.
En el caso de los metales básicos, la baja fue más moderada, del 1% interanual, con el hierro primario como principal factor de arrastre para el resto de las líneas de producción.
Especialistas señalaron que los primeros meses del año suelen presentar distorsiones por paradas técnicas y vacaciones, lo que puede alterar la lectura mensual. Sin embargo, advirtieron que el panorama inmediato continúa marcado por tensiones, principalmente asociadas a la debilidad del consumo interno.
De cara a los próximos meses, el escenario sigue siendo incierto. Si bien existe la expectativa de que un contexto macroeconómico más estable y una eventual mejora en los ingresos puedan impulsar una recuperación gradual, por ahora la industria continúa operando en niveles históricamente bajos y sin señales claras de rebote sostenido.