La morosidad en familias en Argentina superó por primera vez el 10%, marcando un récord histórico y encendiendo alarmas sobre la situación financiera de los hogares.
Según datos del Banco Central de la República Argentina, el índice de irregularidad en créditos alcanzó el 10,6% en enero, un salto significativo frente al 2,5% registrado en noviembre de 2024.
El segmento más afectado es el de los préstamos personales, donde la morosidad subió al 13,2%, mientras que las tasas de interés siguen en niveles elevados. La tasa nominal anual (TNA) para este tipo de financiamiento arrancó el año en torno al 68,4%, muy por encima de la inflación proyectada.
También se registraron incrementos en las tarjetas de crédito, donde la mora pasó del 9,3% al 11%, y en los créditos prendarios, que subieron del 5,8% al 6,3%.
En contraste, los créditos hipotecarios mostraron mayor estabilidad, con una leve suba del 1,2% al 1,3%, manteniéndose como el segmento con menor nivel de incumplimiento.
El escenario refleja un contexto complejo, donde la combinación de tasas altas, ingresos deteriorados y presión inflacionaria impacta directamente en la capacidad de pago de las familias.
Además, el fenómeno también comienza a observarse en el sector empresarial, lo que genera preocupación sobre una posible profundización de la fragilidad financiera en distintos niveles de la economía.