El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) informó este jueves que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) trepó 3,2% en febrero, desacelerándose respecto del 5,2% registrado en enero. Esta caída se explica principalmente por la menor variación en frutas y verduras, que suelen tener un alto componente estacional. La CBA mide la línea de indigencia, considerando los requerimientos nutricionales mínimos de una persona y los hábitos de consumo según la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo).
Por su parte, la Canasta Básica Total (CBT), que incluye alimentos y bienes y servicios no alimentarios y determina el umbral de pobreza, aumentó 2,7%, contra el 3,9% de enero. Según estos datos, una familia tipo compuesta por dos adultos y dos hijos en edad escolar necesitó al menos $644.088 para no caer en la indigencia y $1.397.672 para no ser considerada pobre.
La desaceleración de la canasta se produjo mientras la inflación general se mantuvo en 2,9%, y el IPC núcleo, que excluye componentes estacionales y precios regulados, se aceleró al 3,1%, impulsado por aumentos en alimentos como carnes. Además, durante febrero impactaron los ajustes en las tarifas de gas, agua y electricidad en varias provincias.
En términos interanuales, el IPC acumuló un aumento del 33,1%, superando la variación de la CBT (+32,1%), aunque quedó por debajo de la de la CBA (+37,6%), evidenciando que el costo de los alimentos básicos sigue siendo un factor de presión sobre el presupuesto de las familias argentinas.