La muerte del artista plástico y economista Fernando Fazzolari, de 76 años, generó conmoción en el ámbito cultural argentino y abrió una compleja investigación judicial que, con el correr de las horas, sumó nuevos interrogantes. El cuerpo fue hallado en el interior de su departamento del barrio porteño de Monserrat, luego de que su hijo, preocupado por la falta de respuestas a sus mensajes, acudiera al domicilio.
En una primera instancia, las fuentes indicaron que no se registraban faltantes de objetos ni signos de violencia en la vivienda, lo que hacía suponer una muerte natural. Sin embargo, el caso dio un giro inesperado cuando se confirmó que el cuerpo del artista se encontraba maniatado, situación que reforzó la hipótesis de un posible homicidio.
Los investigadores señalaron que no había accesos forzados, ni puertas ni ventanas violentadas, y que el interior del departamento —ubicado sobre avenida de Mayo al 1100— se encontraba en completo orden. Tampoco se detectó el faltante de elementos de valor, lo que descartaría, al menos por el momento, un robo tradicional.
Una de las líneas de investigación sugiere que habría sido la propia víctima quien abrió la puerta de su domicilio a una persona conocida, aunque este punto aún no fue confirmado oficialmente. El fiscal Pablo Turano, a cargo del caso, encabeza las tareas investigativas centradas en la reconstrucción de las últimas horas de vida del artista.
Para ello, se analizan cámaras de seguridad públicas y privadas de la zona, con el objetivo de identificar quiénes ingresaron y salieron del edificio en los días previos al hallazgo.
En el caso intervienen la Fiscalía Nacional Contravencional y de Faltas N° 1, efectivos de la Comisaría Vecinal 1B y personal de la División Homicidios de la Policía de la Ciudad, mientras la investigación avanza para esclarecer las circunstancias del fallecimiento.