Un episodio tan curioso como increíble ocurrió en una vivienda particular, donde un delincuente ingresó aprovechando la oscuridad con la intención de robar una bicicleta, pero terminó llevándose algo completamente distinto.
Según trascendió, el intruso logró entrar al domicilio sin ser advertido y tomó lo primero que encontró a su alcance: una bicicleta. Sin embargo, cuando estaba por retirarse, su atención se desvió hacia el patio, donde se encontraba el inesperado “custodio” de la casa: un perro de raza pitbull.
Lejos de reaccionar con agresividad, el animal se mostró dócil y amigable, moviendo la cola como si estuviera frente a un conocido. La actitud del perro desconcertó al ladrón, quien tomó una decisión tan insólita como inesperada: regresó sobre sus pasos, dejó la bicicleta en el lugar y abandonó la vivienda llevándose al perro.
La situación rápidamente se viralizó en redes sociales por lo absurdo del hecho, ya que el pitbull había sido adquirido como elemento de seguridad, pero terminó siendo sustraído por su carácter afectuoso.
El episodio vuelve a demostrar que, en ocasiones, la realidad puede superar ampliamente a la ficción.