Fernando Báez Sosa, el joven asesinado a golpes por un grupo de rugbiers en la ciudad balnearia de Villa Gesell, habría cumplido 25 años este lunes. En esa fecha tan significativa, su madre lo recordó con un emotivo mensaje en redes sociales y volvió a reclamar justicia.
Graciela Sosa publicó una fotografía de su hijo tomada antes del viaje a la costa atlántica, donde había llegado junto a un grupo de amigos para disfrutar de sus vacaciones, sin imaginar el trágico desenlace que marcaría para siempre a su familia.
“Un beso hasta el cielo. Feliz cumple amor mío. Hoy cumpliría 25 años”, escribió la mujer en su cuenta personal, acompañando la imagen con un mensaje cargado de dolor y nostalgia.
En el mismo posteo, la madre del joven también expresó la profunda ausencia que dejó su hijo: “Quisiera decirte tantas cosas; Fernando, mi vida, te extraño”. Además, volvió a reclamar justicia al afirmar que “es muy triste lo que te hicieron, nos quitaron lo mejor de nuestra vida”.
En los últimos días, el caso volvió a tener movimiento judicial. La defensa de Lucas Pertossi, uno de los condenados a 15 años de prisión por ser considerado partícipe necesario del crimen, presentó un pedido ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación para que se declare la nulidad de la sentencia y se realice un nuevo proceso.
La presentación fue realizada por el abogado Ignacio Nolfi, quien cuestionó la decisión de la Suprema Corte de Justicia bonaerense de rechazar el recurso extraordinario federal presentado anteriormente por el defensor Hugo Tomei.
En el escrito, la defensa solicitó que se lleve adelante un nuevo debate oral y público “con garantía de defensa técnica independiente y diferenciada”.
Por el crimen de Báez Sosa fueron condenados a prisión perpetua Máximo Thomsen, Enzo Comelli, Matías Benicelli, Luciano Pertossi y Ciro Pertossi por el delito de homicidio doblemente agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y por alevosía.
En tanto, Blas Cinalli, Ayrton Viollaz y Lucas Pertossi recibieron penas de 15 años de prisión como partícipes necesarios del ataque que conmocionó al país.
A más de seis años del crimen, el recuerdo de Fernando sigue presente en su familia y en la sociedad argentina, mientras el pedido de justicia continúa siendo una bandera para sus padres