En lo que transcurrió de 2025, el peso argentino sufrió una marcada depreciación frente al dólar estadounidense, con una pérdida acumulada cercana al 28,9% hacia finales de noviembre. Este retroceso lo ubica entre los peores rendimientos monetarios del año, especialmente frente a otras monedas emergentes.
La caída resulta significativa porque va a contramano de la tendencia registrada el año anterior, cuando el peso había logrado una apreciación considerable. El brusco cambio de dirección se explica por un escenario económico marcado por la volatilidad financiera, tensiones cambiarias y una fuerte expectativa de devaluación que volvió a instalarse en el mercado.
Este deterioro en el valor de la moneda impacta de manera directa en varios frentes: encarece los productos importados, afecta los ahorros en divisa local y reduce el poder adquisitivo. Además, refuerza la inclinación de muchos argentinos a buscar refugio en dólares u otras alternativas que permitan resguardar valor.
La depreciación del peso vuelve a poner en el centro del debate la necesidad de medidas que logren estabilizar la economía y recuperar la confianza en la moneda nacional, en un contexto donde la incertidumbre sigue siendo protagonista.