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El País

De grande descubrió que sus "padres" lo compraron por 3.500 dólares y su historia conmueve al país

Hernán Majorani tiene 43 años y fue víctima de una red criminal de tráfico de bebés. Se enteró hace poco y ahora está en búsqueda de su verdadera sangre. Mirá esta emocionante nota.

Una desgarradora historia de mentiras, apropiación y robo de identidad salió a la luz pública en la Ciudad de Buenos Aires, donde Hernán Majorani, un hombre de 43 años, descubrió que toda su vida fue una farsa. No había sido adoptado por amor, sino comprado por 3.500 dólares a una red de tráfico de bebés.

Durante décadas, Hernán creyó el relato que le habían construido. "Al principio era como una especie de relato triunfalista. Luego me dijeron que mis padres biológicos habían muerto, y más adelante que me habían ido a buscar a la casa cuna", relató en una cruda y emotiva entrevista concedida al portal Infobae. A falta de una explicación clara, lo naturalizó. Vivió una infancia llena de lujos, regalos y viajes, algo que hoy interpreta de otra manera. "Creo que la cantidad de lujos con los que me llenaron fue una forma de aplacar la culpa", reflexiona.

El quiebre de esa coraza emocional llegó en agosto de 2022 con el nacimiento de su hijo Milo. "La paternidad me dejó bien en claro lo poco probable que es que una madre o un padre entreguen a un hijo de forma voluntaria. ¿Cómo fue que los míos decidieron hacerlo?", se preguntó.

"A mí me compraron" y el hallazgo macabro

La respuesta a esa pregunta le partió la vida al medio. Tras mucha insistencia, hace poco más de un año, su apropiador le confesó la verdad: lo habían ido a buscar a un departamento en el barrio de Belgrano y, a cambio del bebé, había dejado 3.500 dólares. "Para gastos de internación", fue la cínica excusa del hombre. Al atar cabos, Hernán lo tradujo en una sola y dolorosa idea: "A mí me compraron".

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Esa confirmación lo llevó a revisar su partida de nacimiento, firmada por Rosa Petitto, una médica obstetra ya fallecida que operaba como cabeza de una oscura red de tráfico de bebés en la Capital y el conurbano durante los años 80, entregando recién nacidos con certificados apócrifos.

Su búsqueda lo llevó primero a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CoNaDi), donde los análisis genéticos descartaron que fuera hijo de desaparecidos durante la última dictadura militar. Aunque eso significó un alivio, también amplió infinitamente el universo de búsqueda.

El dolor, el miedo y la esperanza

Alejado por completo del hombre que lo compró, a quien desea obligar legalmente a contar todo lo que sabe, Hernán atraviesa el duelo de saber que no solo le robaron su identidad, sino también la de su hijo.

"Hace un tiempo, cuando mi hijo recién empezaba a caminar, lo perdí de vista veinte segundos en la plaza. Para mí fueron como dos horas. Yo estoy seguro de que lo buscaría hasta la muerte. Invertiría todos mis recursos para encontrarlo", relata con la voz quebrada. Siguiendo esa misma lógica, se aferra a la esperanza: "A lo mejor hay alguien buscándome con esa misma intensidad. Me destroza el corazón pensar que llegué demasiado tarde, que a lo mejor mis papás biológicos se murieron buscándome".

A pesar del dolor y la bronca por haber convivido con personas capaces de cometer semejante aberración, Hernán no baja los brazos y mantiene intacta una ilusión que lo impulsa a seguir adelante. "Fantaseo con que un día los encuentro y tengo el mismo parecido que mi hijo tiene conmigo", confiesa.

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Fuente: https://www.infobae.com/sociedad/2026/04/25/descubrio-que-sus-apropiadores-lo-compraron-por-3500-usd-y-ahora-busca-a-su-familia-biologica-fantaseo-que
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