La crisis habitacional en Argentina atraviesa un momento crítico y cada vez más familias trabajadoras, jubilados y personas en situación de vulnerabilidad terminan quedando en la calle producto de la falta de ingresos suficientes para sostener un alquiler.
Un informe reciente del Ministerio de Capital Humano, elaborado en el marco del Primer Relevamiento Nacional de Personas en Situación de Calle, identificó a 9.421 personas viviendo sin techo en 19 jurisdicciones del país, en un contexto marcado por la inflación, la pérdida del poder adquisitivo y el encarecimiento del costo de vida.
El estudio advierte que el 60% de las personas relevadas cayó en situación de calle en los últimos dos años, coincidiendo con el agravamiento de la crisis económica. Además, el informe señala que el 83% son varones, aunque organizaciones sociales advierten que el fenómeno es cada vez más amplio y afecta a distintos sectores sociales.
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En este escenario aparece con fuerza el concepto de “desalojo económico”, que describe la situación de familias de clase trabajadora que, aun teniendo empleo o ingresos fijos, no logran afrontar alquileres dolarizados, expensas o aumentos constantes y terminan perdiendo su vivienda.
Los casos se replican en distintos puntos del país. En la Ciudad de Buenos Aires, un jubilado con discapacidad fue desalojado de su vivienda en Recoleta por no poder afrontar los costos. En el conurbano bonaerense, un trabajador perdió su taller y vivienda en Temperley. En Rosario, una familia llegó a vivir durante semanas en una plaza céntrica, mientras que en Neuquén se detectaron jóvenes durmiendo en condiciones extremas dentro de un desagüe pluvial.
Organizaciones sociales y voluntarios, como la ONG Amigos en el Camino, advierten que la asistencia comunitaria se volvió en muchos casos el único sostén para personas que quedaron completamente desprotegidas.
En este contexto, especialistas remarcan que la problemática dejó de ser exclusiva de los sectores más postergados y hoy alcanza también a amplios sectores de la clase media trabajadora, en medio de una profunda crisis económica y habitacional.
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