El Tribunal Oral Penal N°1 de Corrientes condenó a cuatro integrantes del Grupo de Intervención Rápida (GIR) a 10 años de prisión por la muerte de Lautaro Rosé, el joven de 18 años que se ahogó en el río Paraná en noviembre de 2021 mientras escapaba de una persecución policial.
Los jueces determinaron que los efectivos incurrieron en el delito de “abandono de persona agravado por el resultado de muerte”, al no asistir al joven cuando pedía ayuda desesperadamente en el agua. Pese a la condena, los policías no quedaron detenidos y deberán cumplir una serie de restricciones hasta que la sentencia quede firme.
El hecho ocurrió durante la noche del 7 de noviembre de 2021, en el marco de un evento por el Día del Empleado Municipal en la Costanera correntina. Tras una serie de disturbios, la intervención policial provocó la huida de varios jóvenes, entre ellos Rosé y su amigo, quienes terminaron acorralados en la zona de playa Arazaty. Según la reconstrucción judicial, los agentes dispararon balas de goma, lo que obligó a ambos a arrojarse al río.
Mientras Lautaro pedía auxilio porque no sabía nadar, los efectivos continuaron con el operativo sin asistirlo. Su amigo logró salir, pero denunció haber sido golpeado y amenazado por los uniformados.
En el lugar, la Justicia halló elementos que respaldaron la acusación, como cartuchos antitumulto y pertenencias de la víctima. En el mismo fallo, otros dos policías fueron absueltos de los cargos por falta de acusación fiscal, lo que generó fuertes cuestionamientos.
La actuación del fiscal Carlos Lértora fue uno de los puntos más controvertidos del proceso, ya que decidió no sostener la acusación al considerar insuficientes las pruebas, e incluso pidió investigar al principal testigo. Desde la querella, remarcaron que sin la intervención de la familia el caso podría haber quedado impune.