El Tribunal de Responsabilidad Penal Juvenil Nº1 de La Plata condenó a Tobías Godoy (18) a 23 años y 4 meses de prisión por el crimen de Kim Gómez, la niña de 7 años que murió durante un robo de auto a su madre. Los jueces Marcelo Giorgis, Juan Carlos Estrada y Guillermo Marcenaro enfatizaron la extrema violencia y el desprecio por la vida de la víctima, sosteniendo que la pena es “un límite insuperable” aunque debería haberse impuesto la perpetua.
Los fundamentos de la sentencia
El fallo detalla que Godoy sabía que la niña estaba en el auto y que intentó deshacerse de ella durante su huida, ignorando las advertencias de los vecinos. Según los jueces:
Su comportamiento reveló ausencia de arrepentimiento y desprecio hacia la vida humana. La violencia desplegada y el fracaso de su tratamiento tutelar previo justifican la sanción. La pena apunta también a un proceso de reintegración social, acompañado de tratamiento psicológico y capacitación sobre respeto a la vida y dignidad de personas vulnerables, en especial mujeres y niños.
La mecánica del crimen
Durante el robo, Godoy frenó para intentar sacar a Kim del vehículo, pero ella quedó enganchada por el cinturón de seguridad. Al acelerar de nuevo, la niña fue arrastrada hasta la muerte. Testigos alertaron al imputado, pero decidió continuar su huida, evidenciando que la tragedia fue consecuencia de un acto deliberado para asegurar su impunidad.
El fallo y la sociedad
El tribunal destacó que se trató de uno de los hechos más graves y resonantes del fuero, cometido por un menor de edad. La condena busca responsabilizar a Godoy y generar un aprendizaje que promueva actitudes constructivas y respetuosas hacia la sociedad, con especial énfasis en la protección de niños y personas vulnerables.