Los bonos soberanos argentinos registraron una jornada negativa en Wall Street, en un contexto marcado por la incertidumbre internacional y la creciente tensión en Medio Oriente.
Entre los principales movimientos, los títulos Bonar 2030 y Global 2046 cayeron un 0,3%, mientras que el Bonar 2041 mostró una leve suba del 0,1%. Como consecuencia, el riesgo país —medido por el J.P. Morgan— se ubicó en 526 puntos básicos, con un incremento del 1,4%.
El desempeño de la deuda estuvo influenciado por factores externos, especialmente la escalada del conflicto en Oriente Medio. En ese marco, el precio del petróleo registró fuertes subas y el tráfico marítimo en el golfo Pérsico cayó a niveles mínimos, lo que incrementó la cautela de los inversores.
La reciente incautación de un buque iraní por parte de Estados Unidos y las advertencias de represalias por parte de Irán profundizaron la incertidumbre, poniendo en duda la estabilidad en la región.
En contraste con la deuda, el mercado accionario mostró un comportamiento positivo. El índice S&P Merval avanzó un 1,5%, impulsado por empresas del sector energético y de telecomunicaciones como Edenor, Telecom y Metrogas.
En la misma línea, los ADRs de compañías argentinas que cotizan en Wall Street registraron subas de hasta el 4,9%, reflejando una mayor demanda en esos papeles.
En el plano institucional, el país recibió señales de respaldo internacional. El Banco Interamericano de Desarrollo confirmó una garantía de 550 millones de dólares, mientras que el Banco Mundial trabaja en un aval adicional por 2.000 millones de dólares.