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El País Celebración religiosa e histórica en Catamarca

Catamarca abrió el Año Jubilar por los 200 años del Beato Esquiú

Con una multitudinaria celebración en el templo San Pedro de Alcántara, la Iglesia Diocesana dio inicio al Año Jubilar por el Bicentenario del natalicio del Beato Mamerto Esquiú.

En un clima de profunda alegría, recogimiento espiritual y marcado espíritu sinodal, la Iglesia Diocesana de Catamarca dio inicio formal al Año Jubilar por el Bicentenario del Natalicio del Beato Mamerto Esquiú. La ceremonia de apertura se realizó durante la noche del sábado 10 de enero, vísperas de la Fiesta del Bautismo del Señor, en el templo San Pedro de Alcántara de la comunidad franciscana.

Bajo el lema “Beato Mamerto Esquiú, apóstol y ciudadano, servidor de unidad”, la diócesis comenzó a transitar un tiempo especial de gracia en torno a la figura del fraile franciscano y obispo, profundamente ligado a la historia religiosa, social y política de Catamarca y del país. La celebración coincidió además con el 143° aniversario del fallecimiento del Beato Esquiú y con el Año Jubilar concedido por el Papa Francisco por los 800 años del nacimiento de San Francisco de Asís.

El templo se vio colmado por fieles, devotos y peregrinos, entre ellos un numeroso grupo que llegó caminando desde Piedra Blanca, tierra natal del Beato Mamerto Esquiú. La peregrinación estuvo acompañada por su párroco, el padre Carlos Robledo, y por autoridades municipales encabezadas por la intendenta de Fray Mamerto Esquiú, Alejandra Benavídez.

La celebración eucarística comenzó con el ingreso solemne de la imagen del Beato Mamerto Esquiú y fue presidida por el obispo diocesano, monseñor Luis Urbanč. Concelebraron el vicario general, padre Julio Murúa; el provincial de la Provincia Franciscana de la Asunción, fray Emilio Andrada; el guardián y rector del templo, fray Julio Bunader; junto a numerosos sacerdotes de la diócesis y de provincias hermanas, especialmente miembros de la familia franciscana. También participaron autoridades civiles, entre ellas el senador por Capital y presidente provisional del Senado, Ramón Figueroa Castellanos.

Al inicio de la Eucaristía, el padre Marcelo Amaya dio lectura al decreto episcopal mediante el cual el obispo convocó oficialmente a toda la diócesis a vivir este Año Jubilar Diocesano. En su homilía, monseñor Urbanč explicó el significado del lugar elegido para la apertura, al recordar que ese templo acogió al Beato Esquiú desde su infancia y durante gran parte de su formación franciscana.

El obispo repasó la vida y el legado del Beato Mamerto Esquiú, desde su ordenación sacerdotal a los 22 años y su intensa labor docente y predicadora, hasta su compromiso con la vida pública de la provincia, especialmente a partir del histórico sermón de 1853. Asimismo, destacó su decisión de dejar su tierra natal para vivir con mayor profundidad el espíritu misionero de la orden franciscana.

En el marco de la liturgia del Bautismo del Señor, monseñor Urbanč reflexionó sobre el significado del bautismo de Jesús en el Jordán y lo vinculó con la figura del Beato Esquiú, a quien definió como un auténtico “siervo sufriente con Jesús”. En ese sentido, subrayó tres ejes centrales: la solidaridad de Dios con la humanidad, la identidad de Jesús como Hijo amado y el compromiso que surge del propio bautismo de los fieles.

El Año Jubilar se extenderá hasta el 11 de mayo de 2027 y contempla diversas actividades pastorales, celebraciones y peregrinaciones que invitan a profundizar la fe, renovar el compromiso cristiano y revalorizar el legado espiritual y ciudadano del Beato Mamerto Esquiú.

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