Las viviendas prefabricadas de origen chino comenzaron a despertar un creciente interés en Argentina gracias a una propuesta que combina rapidez, practicidad y costos más accesibles que los de una construcción convencional. Algunas de estas unidades pueden quedar instaladas en apenas dos horas, una característica que las posiciona como una alternativa cada vez más buscada.
Se trata de casas modulares que llegan prácticamente terminadas desde fábrica y solo requieren ser montadas en el terreno donde serán utilizadas. Según informaron empresas comercializadoras, ya se habrían vendido cerca de un centenar de unidades en distintas provincias del país.
Estas estructuras cuentan con instalaciones eléctricas incorporadas, conexiones para agua y sistemas de aislamiento térmico diseñados para ofrecer comodidad durante todo el año. Además, pueden utilizarse como viviendas permanentes, oficinas, locales comerciales o espacios complementarios dentro de un predio.
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Uno de los principales atractivos es la velocidad de instalación. Mientras una vivienda tradicional puede demandar varios meses de obra, estos módulos pueden quedar operativos en cuestión de horas una vez que llegan al lugar de destino.
En cuanto a los precios, los modelos más pequeños parten desde aproximadamente 6 millones de pesos, mientras que las versiones más amplias y equipadas pueden alcanzar los 25 millones de pesos, dependiendo de sus dimensiones, distribución interna y prestaciones.
En un contexto donde los costos de construcción continúan en aumento, las casas modulares aparecen como una opción que busca resolver la necesidad habitacional de forma más rápida y económica, consolidándose como una tendencia que comienza a expandirse en el mercado argentino.
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